viernes, 8 de mayo de 2015

Sorpresas

Sorpresas te da la vida!!! Que razón tenía mi abuela, la vida no es sólo la que sorprende, también en la gente.
Debiera no esperar ciertas cosas de la gente, pero no puedo evitarlo, pues me enseñaron que tratase a los demás como me gustaría que a mi me tratasen. Y desde esa premisa, no alcanzo a entender que a una persona no quiera que la traten  bien. Aunque claro , no creo que sea el caso, pienso que la gente olvida eso y sólo  piensa en ella y exclusivamente en ella.
Últimamente, me sorprendo cada vez menos. He optado por no esperar nada, a no poner demasiadas espectativas en los que me rodean.
 Todos te dicen lo mismo, que son buenas personas, que intentan ayudar,  que son buenos amigos, que tal.., que cual.., y que sé yo. No dudo de sus palabras, no soy quien para hacer tal cosa, pero la realidad después dista mucho de tales afirmaciones.  Cuando llega el momento, están muy ocupados para ayudar, hoy les va mal quedar.  Les llamas y no responden, o al responder es la excusa más rara que has oído. ..
Escuchando mis afirmaciones puede parecer que no tengo amigos, los tengo, solo que poco y muy buenos, lo que pasa es que no hablo de ellos,  hablo de la gente en general. Y es cierto, que a veces esperas que los demás acudan con la misma premura que lo harías tú si ellos solicitarán tu presencia. Y cuando esto no ocurre un poco de decepción y frustración te inunda.
Esto no es más que una reflexión, y no es que me haya pasado mucho, pero si lo que me ha acontecido, es que no suelo preguntar por la vida de otros y menos aún ir contando sus miserias, y cuando me vienen con historias y resulta que hablan de mi y saben más que yo misma, me toca un poco la moral. Que vayan publicando cosas sobre mi persona, ciertas o no, pues también me toca los bemoles.  Y si por encima es alguien cercano y que me conoce un poco, pues aún más. Y es que sorpresas te da la gente que crees que conoces, que piensas que puedes confiar, y que aseguraría para tu fuero interno que actuarían como tú lo harías, simplemente respetando su manera de pensar y sin traicionar su confianza.
Esto no va a hacer que cambie, confío según me inspiren o no, aunque me equivoque,  aunque quisiera dejar de hacerlo no podría, porque por mucho que diga,   el ser humano en el fondo es bueno por naturaleza.  Y la envidia le puede, y el cotilleo más, pero siempre estará dispuesto a echar una mano, a veces al pescuezo, y muchas, una mano tendida.
La vida es una constante caja de sorpresas, y la gente la guinda del pastel, hay que probar para saber si nos gustará y de paso saborear.


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