lunes, 7 de marzo de 2016

Soledad

Soledad, esa soledad que sientes rodeada de personas. Esa soledad que te congela el alma, haciéndote sentir el frío helado en las venas. Una soledad que inunda todo, no dejándote pensar con claridad y que llena todo de una bruma espesa. 
Soledad no elegida, sino impuesta , impuesta por la incomprensión,  la desazón, la falta de entendimiento y mucho cansancio. 
Y ahí, en medio de tantas personas, te sientes solo, fuera de lugar. Buscas entender que haces en ese sitio, comprender porque te son extraños, aunque conocidos a la vez. Quieres huir, marcharte y las piernas no responden, te dejan postergado en el asiento,  ausente de alma y presente de cuerpo. 
Oyes voces,  conversaciones lejanas, y solo están a unos centímetros,  un metro, quienes hablan. No escuchas, no entiendes su lengua, a pesar de que es la tuya. Murmuramiento,  bla bla bla, que no llegan a tu cerebro para descifrarlos. Desconectas, te evades y dejas de estar en ese lugar. Tu mente vuela, de repente te hayas lejos. Solo y sin más compañía que tu interior, que intenta reconfortar se y dejar de sentir ese frío.  
Soledad, soledad rodeada de gente, hasta que alguien nota tu ausencia y te nombra. Escuchas tu nombre en una voz lejana, y poco a poco vuelves a ese lugar donde siguen las risas, las conversaciones,la compañía de esas personas que te hacen tener soledad. Y esboza una sonrisa , como si todo estuviera bien. Y alguien cruza su mirada con la suya, te lee el alma y sientes su soledad, soledad como la tuya, rodeada de gente. 

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