jueves, 24 de marzo de 2016

En el espejo

Dejar de engañarse... mirarse en el espejo y aceptar lo que se siente. Es una buena manera de empezar el día,  cada día de nuestra vida.  Es difícil no mirar hacia otro lado,intentar ocultar a los demás y a nosotros mismos lo que sentimos  y no querer aceptarlo. 
Me miro en el espejo, y me veo, esa soy yo, no hay lugar a dudas, pero no se me ve feliz, un halo de tristeza inunda mi mirada.  Y no quiero ahondar en lo que intuyo, y aun así no aparto los ojos de ño que me transmite mi reflejo. 
Recuerdo,  siento, y noto como he dejado escapar una oportunidad que no volverá.  Razonó en silencio con mi otro yo, que parece no perdonar mis miedos, mi falta de valentía para decirle a esa persona que no quiero que se vaya, que me busque, que me pida que me quede, que me deje suplicar le por un perdon, que me abrace como solo ella sabe. Mi otro yo, pone cordura y palabras a lo que no me atrevo a pronunciar y aun menos aceptar. 
Me quedo mirando mi mirada, mi propios ojos que poco a poco se les escapan las lágrimas y ahí acepto,reconozco lo que siento y una le e sonrisa se cuela con un torrencial de agua salada res al ando por mi mejilla. Si, acepto los que siento, y empiezo a tomar conciencia de que pueda o no pueda ser hay que ser consecuente con el corazon,  que siempre late y bombea más fuerza con sentimiento de por medio.
Me miró en el espejo y veo mi reflejo.... sonriendo. 

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