miércoles, 9 de marzo de 2016

Recuerdos para olvidar

Los recuerdos son caprichosos, vienen sin previo aviso a nuestra memoria. Desde hace días me acuerdo de algo que quiero olvidar. Lo quiero enterrar en un lugar donde no lo encuentre con facilidad aunque lo busque una y otra vez. No logro cavar un foso suficientemente lejos, ni lo profundo como deseo, para no desenterrar lo en mucho tiempo. 
Ese recuerdo es demasiado presente, tanto que puedo reproducir imagen a imagen, sonido a sonido, facciones,  personas y hasta olores. No es malo el recuerdo, pero es dañino para mi frágil cicatrización.  Heridas que aún supura con facilidad, y que no hay medicina para curarlas. 
Dicen que todo pasa por algo, tal vez se hacen presentes, porque alguien también piensa en lo mismo. Alguien recuerda eses instantes, esas personas, esos olores. No lo sabré , sólo  es una intuición para buscar explicación a esos recuerdos caprichosos que viene otra vez cuando quiero olvidar los.  
Rompes fotos, tiras cartas, eliminas mensajes, guardas regalos en el fondo del cajón,  necesitas pasar página y dejar reposar esas historias para cuando ya no duelan , recordarlas como un capitulo más.  Pero no, los recuerdos siguen latentes, y por mucho que quieras que sean vagos, se vuelven latentes. Aparecen y estropean tu calma, te ponen nerviosos y uno tras otro se van haciendo nítidos,  demasiado nítidos y presentes.  Luchas por que nos e adueñan de tu pensamiento, sin embargo son más fuertes que tu voluntad. Son caprichosos, irreverentes y juegan con tu mente. 
Y así,  te abandonas a sus deseos y vuelves a recordar. 

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