viernes, 25 de marzo de 2016

Penitentes

Ya llegó  la Semana Santa. Muchos penitentes arrastran las cadenas de sueños que no han cumplido. Caminan lento, con pasos dubitativos, son saber hacia donde ni como. Son almas en pena, no sólo en estas fechas , sino todo el año. Son fáciles de reconocer, porque cada día son más,  como una epidemia se extienden, e intentan conseguir más adeptos en su penitencia para no sentir el frío de la soledad. 
Los penitentes de esta clase, no visten harapos, ni van despeinado,  no tampoco sucios.  Todas las miserias las llevan por dentro, evitan que se vean a simple vista. Caminan torpes y es cuando sospechas de las cadenas que arrastran. A primeras parecen seguros, autosuficientes, y con un punto de arrogancia en su proceder. Les encanta dar consejos, sentirse superiores, y hasta un poco centro de atención.  Pero todo ello no es más que una burda maniobra para no soltar cadenas, seguir llevando el lastre que les impide ser felices. 
No es miedo, a realizar sus sueños. Tampoco es falta de oportunidad, en muchos casos es comodidad y convencimiento de que hacen lo mejor.  
Penitentes, cautivos, presos de sus propios límites que se crean ellos solos , por no arriesgar. Y viven en una semana santa de crucifixión constante.  
Si te cruzas con uno, escapa, tienen la facilidad de encadenarte a su propia condena de la que es difícil escapar.

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