sábado, 13 de junio de 2015

Maria. Acaba una historia

María no quería ni deseaba despertar. Cansancio acumulado y mucha tensión, hicieron el resto. Durmió más horas de lo debido, así que en cuanto despertó el reloj de su mesilla la devolvió a la realidad. Era tarde, llegaba tarde al trabajo, y no había excusas ni tenia ganas de inventarse alguna. El teléfono ni tiempo de encenderlo. Se arregló  como pudo,o como las prisas se o permitieron. Buena manera de empezar la semana. ...
En un momento de tranquilidad,  encendió el movil. Aquello no paraba de pitar, mensajes, llamadas perdidas... ufff no quería responder,pero sé sintió obligada a leer y empezar a responder. Todos eran de amigos que se preocupaban por ella,los fue tranquilizando uno a uno. Y dejó  los de él  para el final.  Insistía en hablar,en explicarse, en que le entendiese.  
María respiró  hondo y decidió responder. 
Hola. Perdona por no responder antes. Estaba cansada y hoy no tengo el mejor día del mundo. 
El respondió como sino supiera de que se trataba y se preocupó  por ella. 
Esta actitud la encendió  en cierto modo.  
Mira, ya está bien. Me he hecho la tonta todo este tiempo. Nunca entendí el porqué de tus mentiras , ni la necesidad de ellas. No éramos nada, solo.dos personas conociéndose,  y déjate que sintiese por ti, alimentando casa día mis sentimientos.  No te culpo por ello, pero si por no hablarme con la verdad por delante. Imagino que tu es puesta será que no querías hacerme daño. Sinceramente no me importa. No te guardo rencor ni nada, pero si quieres salvar algo, amistad o lo que sea deberás empezar por ser sincero. 
La respuesta se hizo esperar. Tienes razón . Hablaremos de voz,  pero sin reproches. 
De acuerdo sin reproches. 
Pasaron un par de horas y se produjo la llamada.  María no respetó  lo acordado y le dijo cada una de las cosas que le habían molestado. El intento por todos los medios convencerla de que su manera de proceder era por una buena causa. 
María escuchaba su explicación sin creérselo mucho. Pero que más daba, él seguiría a si manera viviendo y María debería empezar a vivir. 
Después de un buen rato hablando,  y supuestamente  limado asperezas,  todo parecia igual, como su nada hubiese pasado.  Maria decidió actuar como tal, aunque el plato se rompiera y nada podría a ser lo mismo.  
El siguió hablándole,  contándole lo que el quería. .. y Maria escuchándolo.  Pero nada es eterno y menos una mentira...
Un día hablando con un amigo, salió él  a tema y poco a poco las intuiciones de María se fueron confirmando. Esta vez no le hicieron daño, solo sonreír al comprobar que había acertado en su decisión de alejarse.  
Poco a  poco las llamadas se distanciaron y lo que era a menudo,se convirtió en recuerdo de un pasado que nunca llegó a ser presente y menos aún futuro.
 


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