domingo, 7 de junio de 2015

Hablar

Siempre va a hablar el menos o la menos indicada. Es que esto no falla. No es casualidad.
 Normalmente no hablo mucho de mi vida privada, aunque doy más información de la que quisiera. Pues  bien, me han tocado las narices, la moral, o como querías llamarle.  
Hace un tiempo decidí aprender un deporte, hobby, que siempre quise y no había tenido ocasión. Lo que empezó como una diversión,  resultó darse me bien y ser capaz de transmitir lo,  ayudó a que finalmente colaboras dando clases a gente que empezaba. 
En una de esas clases, una madre le recriminó  al organizador, que yo no era apta para enseñar a su hija pues había sido alumna. Intenté explicar,  razonar, pretendí que me entendiera, que viese mi trabajo y despues opinase.  Nada. Optó  por no aparecer nunca por allí,  aunque su hija siguió viniendo y es una de mis mejores alumnas. 
Mañana tenemos la exhibicion de tal curso. Creo haber hecho un buen trabajo, tanto con  mis alumnos como conmigo misma. Era un reto para con ellos, y al mismo tiempo por orgullo de demostrar que era capaz de hacer un buen trabajo. 
Mañana lo sabré.  
La historia es que, el vestuario fue un consenso con los alumnos,  lo único que pedí fue el peinado.  Pues bien, a un día de la exhibicion, dicha mama, se niega a peinar a su adorable adolescente como he pedido. Como mi mamá  me ha educado muy bien, no he entrado en discusión, he sido clara, me da igual que me da lo mismo, poneros de acuerdo para ir todos igual. Y ahí están debatiendo en el grupo de whassap. Es que siempre pasa, habla el menos indicado.... que se maten, que hoy no tengo ganas de razonar ni conmigo misma. 

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