lunes, 27 de abril de 2015

Reposo

Algunas las veces tienes que pararte, la vida, las circunstancias te obligan a ello aunque no quieras. Te ponen límites a lo que tu,  por tu manera no eres capaz de hacer. Estos días tengo que guardar reposo,  un repaso entre comillas, porque realmente es un reposo de no ir a trabajar. Claro, que tampoco son vacaciones,  porque si lo fueran iba yo a estar en casa y quietecita? Ni pensarlo. 
Así que estoy aquí, sin poder ir a trabajar, ni hacer muchas cosas, y con exceso de tiempo para pensar. Eso de pensar está bien, siempre y cuando no lo hagamos en exceso. 
Nos pasamos la vida corriendo, que cuando nos detenemos un poco, nos quedamos como alelados, desorientados, deshabitados. Nos cuesta encontrar el camino, el ritmo de los pasos, que se oyen descompensados. Tropezamos por no saber que hacer. En mi caso, la casa me parece enorme, mi mente no es capaz de desconectar, de relajarme y de ordenar el cajón desastre de los recuerdos. 
Tengo una semana por delante, una semana que parece muy larga y que al mismo tiempo se hará corta, en cuanto ordene el tiempo será escaso. 
Me dicen que después de que las horas nunca me lleguen, es hora de que me sobren, y que si me aburro un poco no está mal. 
Así, que como no puedo trabajar con la mano, trabajaré con la mente. Y no se me ocurre manera mejor que empezar a leer esos libros que tengo encima de la mesilla, esperando que tenga más de cinco minutosmpara dedicarle. Me perderé en sus páginas y soñaré despierta, y olvidaré por un momento el no tener que madrugar no llevar corriendo a todos lados. 
Y cuando la lectura lo permita, llamaré a esas personas a las que me apetece ver, hablar con ellas y nunca puedo porque el tiempo apremia, y no puedo dedicarles 
la atención necesaria.
Me servire una taza de café,  miraré por la ventana, mientras la lluvia cae, respirare profundamente y después, me relajaré p por lo menos lo intentaré. 
Cuando vamos al límite, nos negamos a parar y la vida nos obliga a hacerlo, si es así, no queda otra cosa que aceptar y darle la vuelta a la tortilla. Disfrutar de la tranquilidad de estos días, poner en orden mente y cuerpo, y....  Porque no,  esa soledad ansiada los días  de contrreloj. 
Café en mano, empieza mis vacaciones -reposo. Ya os contaré como lo llevo y si no termino por subirme a las paredes. 


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