jueves, 16 de abril de 2015

Apareciste de nuevo

Apareciste de nuevo, haciéndome olvidar todas y cada una de las lágrimas que derramé por ti. Verte enfrente de mi, mirándome , desnudandome con un simple pestañear. Sosteniendo me la mirada y dibujando una sonrisa pícara,  que guardaba más malas intenciones que buenos propósitos.
Te sitúate enfrente de mi,  analizando cada milímetro de mi reacción, para anticiparte a mis pasos , como siempre ir uno por delante. Esta vez es diferente, descolocada,  aturdida, sin capacidad de moverme, no sabia que hacer ni decir. Una parte de mi quería correr hacia ti, abrazarte, besarte y preguntarte por qué  habías tanto en regresar.
La otra parte de mi fuero ínter no,  quería correr, correr hacia ti, y aporrearte con toda al furia que mis puños me dejasen.  Abofetearte una y otra vez, por las veces que te llamé  y me respondiste con silencio, por  hacerme creer que jamás podrías volver, y yo convercerme de ello.
Pero nada de lo que quería hice. Inmóvil estaba e inmóvil me quedé.  Tú  seguías mirándome fijamente mientras avanzaba hacia mi.  Intentaba mantener la calma y mi corazón se aceleraba, mi respiración se entrecortada,  aunque intentaba mantener la compostura y mostrar la mayor frialdad posible.
La distancia se acortada, y a menos de quince centímetros,  me sonreíste, anticipando lo que inevitablemente  ocurriría.  Te acércate para susurrar me.... así me recibes después de tanto tiempo?
Me aparté lo suficiente para que mi brazo cogiese impulso y la bofetada fuese sonora y dolorosa en tu mejilla. No me la devolviste,  ni siquiera el amago. Pasaste tu mano por el enrojecimiento  de tu cara, y volviste a sonreír. Me besaste,  como antaño, como siempre,  anulando mi voluntad y despertando mis deseos que yacían dormidos. Lucha de boca , de lenguas. Eramos dos animales con hambre atrasada y sed de vida y pasión.  No recuerdo el tiempo,  ni el dolor de los labios, sólo  recuerdo que eras real, te tocaba, te sentía,  te olía,  y no podía salir de mi asombro. Eras tú.
Cómo era posible?  Donde habías estado? Por qué tanto tiempo de silencio? Cuando habías vuelto? Te habías ido? Y más preguntas que formulaba atropelladamente son orden, ni sentido... pregunta que me había hecho y ahora podía obtener respuesta.
Sólo me besabas y me repetía,  estoy aquí preciosa princesa, y no me volveré a marchar. Y yo, te decía,  no prometas lo que no vas a cumplir, añorando que sus  palabras fuesen más ciertas que nunca.
Besos y más besos, besos que quise darte, besos que quería sentir. Y así pasaron las horas intentando te recuperar el tiempo perdido... hasta que.....
Abrí los ojos y no estabas,había sido un sueño real, habías venido a visitarme desde el más allá, como regalo, recuerdo de aquel día.
Donde estés me miras y me mimas, y estas vivo porque n mi recuerdo lo estas, y en mi corazón siempre tendrás un gran huequecito que solo a ti te pertenecerá.


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