miércoles, 22 de abril de 2015

Pararse

Que malo es eso de tener conciencia y exceso de empatia. Es complicado cuando primero piensas en los demás que en ti mismo. Eso pasa factura a la larga, porque al final el conflicto es con nosotros mismos y difícil de solventar. No somos mejores ni peores que los demás, simplemente nos gusta actuar acorde con nuestra conciencia y dormir tranquilos por la noche. 
A veces creo que mejor me sería si pensara más en mi ombligo, pero por mucho que lo intento no lo logro. Y apesar de que el beneficio de ser como soy no es mayor, me quedo con la satisfacción de ser consecuente con lo que pienso y creo. 
Vaya sofoco llevé,  no sabia como explicar , como decir lo mal que estaba y lo que se complicaba los días.  No quería jorobar a mis compañeros, crearle un problema. Y menos aún que mi recuperación implicase un sarificio para ellos. 
Debiera pensar en ponerme bien y en dejar de comerme la cabeza con algo que no puedo controlar.  Y aún pensando en recuperarme , pienso en los demás, que sin buscarlo tendrán que cambiar sus rutinas, y su trabajo se ve aumentado unos días.  Me han loado mi franqueza y sinceridad, para con mis compañeros y jefes,  no me gusta la falsedad y menos en el trabajo. Me inculcaron honestidad, responsabilidad  y ante todo esfuerzo. Y después de haber hecho todo eso, es el momento de admitir que me debo un descanso y recuperarme físicamente y dejar de preocuparme por el trabajo que seguirá ahí en cuanto las fuerzas me permitan de nuevo ponerme al frente. 
Y así , queriendo sin querer, toca unos días de descanso obligatorio. ..... mejor pararse un instante a tiempo,  que muchos momentos  a destiempo.  



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