lunes, 16 de marzo de 2015

Mirarse en el espejo

Lo mejor que te puede pasar es mirarte en el espejo y que lo que ves te guste. Nos miramos en el espejo, al peinar nos,  mientras nos cepillamos los dientes.  Cuando nos lavamos la cara , más de una vez encontramos un grano, nos vemos una arruga,  o simplemente perdemos la mirada en el otro rostro del espejo. No le prestamos un exceso de atención, solo lo miramos mientras nuestra mente se pierde en imágenes,  pensamientos varios y alguna preocupación de más.  
Como siempre hay un instante en que sin quererlo todo cambia. Y re momento no lo pensamos no premeditado,  solo ocurre.
Nos quedamos absortos mirando el retraso que tenemos enfrente. No es perfecto, tiene ojeras, ms de una mala noche se refleja en su rostro. No tiene la piel de una joven cita,  ni las arrugas de un exceso de experiencia. El tinte muestra ansias de ser retocado, y una limpieza ni vendría mal. Y de repente sonríe.  Clava la mirada en esos ojos despiertos, que parecieron perder el brillo y que poco a poco vuelven a iluminarse. 
Se ríe.  Reconoce la figura del espejo. Le gusta. Se siente cómoda,  feliz. Empieza a reconocer quien es, como es y está orgullosa de si misma. No es perfecta , pero es honesta con lo que piensa y siente.  Se da cuenta que lleva mucho tiempo sintiéndose inferior, o que así la han hecho sentir, y no hay motivos.  
Recorre brevemente un paseo por su memoria y cada vez sonríe más. 
Ha cambiado y aun cambiará más.
  Lo mejor es que reconoce el reflejo, el gusta y no renunciará a mirarse y envejecer mirándose a los ojos y sentirse orgullosa de si misma. No todos pueden aceptar su reflejo y m nos aún mirarse el alma a través de sus propios ojos. 



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