sábado, 21 de marzo de 2015

Maria. Primeras horas

Maria miraba a su alrededor, esperaba que él apareciese,  y esa mala sensación que la invadía desapareciera de golpe. Mientras perdía la mirada entre la gente de la estación,  no dejaba de marcar el número,  una y otra vez.  
Ahora que lo pienso,  si yo pillo el movil y veo cuatrocientas llamadas de alguien , no sé que se me pasaría por la cabeza. 
Maria estaba angustiada, aunque mantenía una serenidad asombrosa.  Los minutos pasaban lentamente  y la desesperación iba en aumento. Ella estaba preocupada por mi, me había arrastrado a aquella aventura para nada. Y también porque empezaba a sentirse tonta y engañada. 
Después de una hora de estar esperando contactar con el susodicho, y no lograrlo,  decidimos ir al hotel a dejar las maletas y a ver  que pasaba. 
Maria iba colo en una nube, no podía creerse que le diera plantón,  él que tanto había insistido en  que se vieran. Llegamos al hotel, pleno centro, subimos las maletas y salimos pitando, Maria se sentía enjaulada. 
Buscamos una terracita donde el sol de enero nos hiciera entrar en calor. Ella se dejó caer en la silla , encendió un cigarro , y con las gafas puestas , fumó en silencio. Sólo era interrumpido por el leve sonido de los tonos en la llamada saliente de su móvil.  
Veinte mil WhatsApp  después contestó.  "No puedo hablar, conduciendo"
La cara de María era un poema, no me atrevía a preguntar.  Sólo fue capaz de musitar ; no va a venir. 
Se recostó  en la silla , haciéndose más pequeña, convirtiéndose en un ovillo de decepción y rabia.   No podía creer que le hubiese tomado el pelo y tan bien . 
Lo bueno de quedar allí,  en esa ciudad es que Maria conocía gente,  así que tiró de teléfono y en un plis ya teníamos plan para el finde. Pero ella no era la Maria de siempre,  estaba triste, apagada. Estaba decepcionada. 
Necesitábamos una ducha y un poco de tranquilidad,  y Maria necesitaba estar sola y poder hablar con él, si lo conseguía.  Subimos a la habitación.  Maria se metió en la ducha esperando respuestas y poder entender lo que estaba pasando. 
Al salir de la ducha la luz verde de su móvil no dejaba de parpadear. Maria no quería mirar el móvil. ....... Era él 

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