domingo, 8 de febrero de 2015

Grito

Un grito a tiempo paraliza el mundo. No sé si es cierto, debiéramos analizar el tono, el volumen, el desgarro, el gélido.... Habría que escucharlo. 
Lo que es cierto, que hay momentos que soltando un grito, te quedas de un a gusto. 
No debiéramos levantar la voz, gritar, ni perder las formas, perdemos parte de razón, y aun así hay ocasiones que no es que sea necesario, sino que es imposible no poner un grito acentuado. 
Reconozco que cuando me pongo seria,  me pongo muy seria, no necesito gritar mucho, un poquito si, para que se me entienda. Dicen, que siempre sonrio, y que cuando esa sonrisa se esconde para dejar paso a un poco de cordura de corrección y de puntos de acentuación, mi semblante se transforma, e impongo un respeto que yo misma desconozco. 
No soy consciente de lo anterior descrito, pero cuando son varias las personas que coinciden en ello, debo tomarlo cómo más certero que como algo momentáneo. 
Y aunque sea así, hoy he pegado un grito corto, un "ya está bien ".  Ha sido un instante, sin segundo, un golpe de efecto. Fue la respuesta a tanto cachondeo, falta de respeto.  Una contestación alta y clara,  a tanta tontería,  a tanta inútil que se hace o se nace.  
Estoy harta, que las buenas maneras, la buena educación, las buenas formas, se tomen cómo quienes las usamos seamos tontos. Nos tratan como si no supiésemos enfadamos, o nunca vayamos a dar un golpe en la mesa y aseguremos que estamos cansados. Y en ese cansancio se culmina con un grito, grito con énfasis, seco, corto y lleno de fuerza. Esa fuerza que hemos ido alimentando todas esas ocasiones en la que nos hemos callado, porque nos han educado en el diálogo, en el llegar a un acuerdo, en el entendimiento.  
"Ya está bien"....... Y se paralizó el tiempo a mi alrededor, conseguí la atención antes imposible de conseguir. Ese grito simplemente puso los tonos en el sitio adecuado en una sinfonía bastante desafinada. "ya está bien"

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