sábado, 21 de febrero de 2015

Cincuenta sombras

Últimamente solo se escucha hablar de las dichosas " 50 Sombras de Grey".  Desde los periódicos, la radio, la televisión, internet y cualquier medio que se precie. Parece que no eres nada ni nadie, o mujer curiosa si no has leído el libro o piensas ir a ver la película. 
Debo reconocer que aunque que tuve curiosidad en un primer momento, de leer el libro, no lo hice. Soy un poco pez contra corriente y cuando todo el mundo va hacia untado, yo al revés. 
Referente a los libros, no me gusta que me hagan espectativas,  ni que me cuenten demasiado sobre sus páginas, es como si me destrozaran la posibilidad de sorprenderme.
Si nos centramos en esta saga, es casi imposible no tener datos, porque todo el mundo lo ha leído, o si no lo ha leído conoce a alguien que lo ha leído, así que es casi una odisea encontrarse con alguien que no sepa de que va. 
No voy a entrar en sus letras, ni en la forma de escribir de la autora, pues algo deben tener sus letras para que tanta gente en el mundo entero lo haya devorado,  tanto antes de ser papel, como cuando se materializó cómo novela. 
He leído libros de temática similar, y no voy a negar que me han gustado. Tampoco negaré que seguramente en algún momento subcumbire a su lectura, a bucear en sus letras y a confirmar o desmentir que sus letras son tan sugerentes como para provocar las humedades que cuentan mis amigas. 
Supongo, que cuando pase este desenfrenado estado de euforia sobre todo lo que tiene que ver con el famoso Grey, me leeré el libro, veré la pelí, y tal vez caiga rendida a su arrebatador encanto. Mientras tanto me dedicaré a otro tipo de lectura. 


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