jueves, 29 de octubre de 2015

Romperse

 Y de repente las lágrimas se acercan a tus ojos y lloras al ver una imagen, o porque alguien te ha dicho algo. Rompes a llorar como si fuese el fin del mundo, y ni la imagen es impactante, ni lo que  te han dicho es grave. Tú  estás sensible, sobrecargado del peso acumulado, de aguantar cosas sin casi quejarte. Y de repente quiebras. 
Te has roto, ya no puedes más. No es que seas débil,  simplemente el agotamiento de tirar hacia adelante con más carga de la que puedes soportar, te ha hecho caer. El ser el fuerte ante los otros y ante ti , te ha pasado factura, y ahora toca pagarla. 
Llorarás,  te sentirás débil,  una mierda en ocasiones... pero no. Es el momento de soltar carga, de ordenar el peso. De dejar carga innecesaria que llevas a la espalda. 
Es hora de sacudirse,  de secarse las lágrimas y levantarse. De iniciar de nuevo el camino, con menos carga y con el horizonte más claro. 
La gente fuerte, también nos rompemos, y necesitamos de ese abrazo que no pedimos, de esa mano amiga que nos ayude a levantarnos y nos arrope cuando las fuerzas nos fallan. 
Llorar no es síntoma de debilidad, sino de haber soportado demasiado durante mucho tiempo. 

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