lunes, 26 de octubre de 2015

Carta a mi representante

Querido representante. ..
Hoy te escribo a ti, debiera haberlo hecho antes, pero ya sabes como soy de dispersa para algunas cosas. Te escribo en parte para darte las gracias, pies apesar de que aún no te he entregado lo prometido,  sigues creyendo en mi y en mis posibilidades.
Eres el único que ha tenido la suficiente fe en mis letras para seguir animando me a que no deje de escribir y que algún día me decida a publicar, todos esos escritos y poemas que no comparto.
Te escribo, no sólo para agradecerte tus ánimos en el tema laboral,  sino también en el personal. Llegaste a mi vida tímidamente,  sin querer invadir territorio, siempre con suma discreción,  seguías mis pasos.  Me animaba cuando intuía que estaba en baja forma, e incluso espabilando me cuando me relajaba demasiado. Has estado a mi lado desde el principio y me has demostrado que la amistad se gana cada día sin más alarde que la amistad en si misma.
Debiera ponerme con esos papeles y dar el paso y publicar, pero tal vez la falta de autoestima o el no creer en mi propia valía,  hace que lo posponga un año más.  Tendré que poner prioridades en orden y empezar a cumplir sueños que he dejado estancados.
Pasarán los años y contaré con tu amistad y espero también algún día poder leer ese libro, firmado por esta humilde servidora. Y quien sabe si te lo leeré mientras me miras desde el sofá,  mientras el aroma a café inunda toda la habitación.
Gracias.

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