sábado, 19 de diciembre de 2015

Una ducha

Buscamos el momento ideal, la cita perfecta, esa situación ideal. Nos pasamos preparando ea cita o instante para recordar, y al final ocurren las cosas y la más sencilla  es la que queda en el recuerdo.
Eso hace que venga a mi memoria una ocasión,  en la que siempre que quedaba con un amigo especial, buscaba que fuese perfecto y simple lograba lo contrario.  Una de sus visitas, tal vez cansada, de hacerme expectativas que no conseguía cubrir, decidí no planear más.
El primer encuentro, fue frio y normal,  agradable y distante, cómodo. .. no sé  explicarlo, pero me gustó e hizo que dejase de planear.
Al día siguiente, un café, ese era el plan, y me pareció bien, mejor sitios abiertos. Al final, me pidió unas cosas de aseo y que se las acercará si no me era problema. Accedí,  y sin esperanzas de nada. Y ahí fue donde me equivoque y acerté al mismo tiempo.
No os contaré la historia, pues carece de importancia, pero uno de los recuerdos de ese día fue una ducha, si, una ducha. Surgió  de manera inocente y sin premeditar , y solo eso una ducha.
Agua que resbala sobre el cuerpo,sentirse desnudos bajo el agua. Y no de ropa, eran desnudos de alma, mirándose a los ojos y todo por sentir. No hubo más que besos, de esos que se dan con el corazón.
Es increíble que a veces buscamos el momento prefecto,  el instante que recorda, y ese se encuentra en vivir, en disfrutar al máximo las pequeñas cosas  que nos ofrece el día a día. ... una simple ducha.

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