sábado, 12 de diciembre de 2015

El amor....

No hay peor puñalada que la que te desangra lentamente y no puedes parar la hemorragia. Es como la tristeza que te invade por dentro y no consigues arrancarte la por mucho que sonrias. 
Así es, cuando amas en silencio y no culmina ese sentimiento. Te come cada día y lo alimentas de desesperación,  porque no puede ser, porque en el fondo has renunciado, o te han hecho renunciar. Y te quedas como muerto en vivo, sigues caminando, pero siendo un zombie en un transcurrir de los días automáticos.
Dicen que de amor nadie muere, literalmente no, no te mueres, pero no vives. Malvives.
Más de uno pensará que el amor no mueve el mundo, pero si lo cambia. Preguntárselo a un niño cuando mami lo recoge en el cole. O al emigrante que vuelve por navidad con los suyos. O al enamorado que se despide de su pareja hasta otro día incierto.
El amor mueve el mundo, nos da las fuerzas para levantarnos cada día,  para sonreír,  para pisar con fuerza cada paso, para soñar, para construir, para crecer... y cuando ese amor que esta en nuestro interior no es, y no por ser correspondido, sino por circunstancias que no se manejan como uno deseara, te vas desangrando poco a poco, entrando en una espiral de tristeza de la que no se sabe cómo salir.
Si el amor llama a tu puerta, ábrelo,  invita le a pasar y trata lo bien, porque si lo dejas ir, no sabrás cuando volverá y la añoranza de lo que es y no pudo ser te irá mar ando poco a poco sin darte cuenta.
El amor mueve el mundo y a ti con él.


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