miércoles, 30 de diciembre de 2015

Credo

Querido guerrero....
No sé  si leerás esto o no, parto de la base que a lo mejor estas sin mucho contacto con el mundanal ruido.
A pesar que últimamente la lío sola, me arriesgo a escribir. Quiero pedirte disculpas,  sé  que no te gusta nada que lo haga, pero aún así te digo que lo siento. Y espero ser capaz de explicarme.
Tanto tiempo creyendo que sabía tu postura, todo lo que habías dado, y no he sido consciente de ello. El otro día al contarle nuestra historia a mi amiga, me abrió los ojos, más aún si cabe. Se puso en tus zapatos y empezó a darme todas las razones de tu postura, y a lo mucho que renuncias. Lo mucho que te importo, y lo difícil que es tu posición.
Todo eso lo creía conocer, saber que era así,  lo que nunca pensé  que fuera amor, y del bueno. Ella me ha hecho ver que cuando amas, eres capaz de renunciar, de dejar ir, y lo has hecho una y otra vez para que logre hacer las cosas bien. Y arriesgándose a perder lo que quieres. Eres un guerrero de honor.
Mis disculpas son sobre todo por ponértelo tan difícil,  por no tener espera, por quererlo todo sin medir las consecuencias. Es que aguantas mis embustes,  mis salidas de tono en las que no uso la razón.  Tienes un aguante y una paciencia increíble.  Gracias por estar y aunque no te lo puesto fácil,  no te has ido y sigues caminando y esperando a que camine hacia el horizonte.
Te credo 

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