viernes, 10 de julio de 2015

Zapatos

Los zapatos que nos ponemos , es como todo , unos nos sientan mejor que otros . Cuando los compramos nos parecieron estupendos y maravillosos, otros eran cómodos,  incluso tenemos zapatos que hemos puesto solamente en una ocasión.  Tenemos el armario lleno de zapatos y terminamos por calzar nos siempre los mismos, esos con los que te sientes cómodo y no hacen mucha molestia al caminar.
Hay zapatos que tomamos prestados, queremos  primero mirar como nos sientan, y si son también cómodos como nos cuentan.  Al final ponerlos es fácil, caminar otra cosa. Con paso firme iniciamos el andar y nos acostumbramos a caminar con esos zapatos prestados.
Y no sólo caminamos con esos, sino con los del otro, y los de la otra y así con los de muchas personas, olvidando los nuestros.  Si, creo que llevo poniéndome en los zapatos de los demás que un día voy a llevar un trastazo y d e los buenos. Y lo peor  no es eso , lo peor es que ya no se ponerme los mios. Abro el armario y veo zapatos olvidados , zapatos que compre llena de ilusión y que por ponerme los zapatos de mi amiga que necesitaba que caminará con ella, deje los mios en casa. Y hago recuento y veo que me olvidé  de caminar con los mios propios, que no sé  ni atarme los. Titubeo en las pisadas...
Pero en la vida lo de ponerse los zapatos es como andar en bici... puede que no lo hagas en mucho tiempo, empiezas a pedalear y de repente estas moviéndote como si nunca dejaras de hacerlo.
Hoy me subo a mis zapatos... tacones por supuesto.

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