domingo, 5 de julio de 2015

Te quiero

Miro a mi niñez,  y recuerdo ser una niña risueña y muy cariñosa. Sonreía y saltaba por todos lados, le hablaba a todos los vecinos, era un sol. Y esto lo digo no porque hable de mi, sino porque es una realidad. Con el tiempo, he ido volviendo me más cerrada e incluso menos sociable. Y lo de cariñosa, queda ya en el olvido.
Dejé de compartir mis sentimientos, de decir te quiero, de mostrarle a la gente que me rodea lo importante que es para mi. Y todo ello no porque no sintiera, sino porque empiezas a dejar de hacerlo y ya no recuerdas ni como se hacía.
Aunque si uno quiere cambiar, nunca es tarde. Y si te ayuda alguien con una sonrisa enorme, mejor.
Llevo unas semanas diciéndolo,  demostrándolo  y me siento mejor. He dicho más veces te quiero y con hechos que en toda mi vida. Esto último e s una exageración  pero roza casi la realidad.
Te quiero, si a esa persona que lee estas líneas,  que se reconoce en alguna descripción oculta en los renglones torcidos. Te quiero por devolverme la sonrisa,  por hacerme ver que aún quedan pernas honestas en este mundo tan raro. Te quiero porque haces ver las cosas de otra manera, porque haces a veces de mamá y se te pone el semblante serio.  Te quiero porque buscas que sea feliz y me empujas a que luche por lo que quiero y que crea más en mí.  Te quiero, no se como ni cuanto,  pero mucho.
Te quiero porque me has enseñado  a no tener miedo a decir TE QUIERO.

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