sábado, 4 de julio de 2015

Ayer me agobie

Para que vamos a engañarnos, si, ayer estaba agobiada. Y no por ver la función desde el taburete de segunda fila, sino por no poder participar en la obra de teatro.
Yo era la protagonista,  que se había camuflado entre el público,  por miedo escénico,  por saberme el papel pero no querer dar el paso de que te conociesen mi valía.  Tal vez porque no era el momento de saltar al escenario,  aunque ello me diese más de un disgusto.
Estaba agobiada de no poder ser yo misma, de estar atrapada sin poder moverme o hacer lo que deseaba.
Hay muchas veces que las cosas no salen como uno quiere, eso lo tengo asumido. Eso lo he aprendido, al igual que he aprendido a que hay que adaptarse a lo que nos pasa y sobrellevar los reveses sin amargura.
Hoy , mirando con perspectiva ayer, ni era para tanto ni yo supe sr objetiva. Porque todo pasa,  y la impaciencia rompe trajes antes de estrenarlo.  
Estaba agobiada, por no hacer lo que quería,  por no poder hablar, por no poder, por no ser yo, por no actuar como me dictaba mi cabeza... estaba agobiada. Y tu? Tu no lo estabas, solo mirabas mi puesto y de nuevo a la función.  Lo que ocurre es que toda obra tiene un final,  y algunas segundas partes.

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