lunes, 20 de julio de 2015

Echo de menos

Cada vez vamos más rápido,  con prisa,  sin detenernos,  sin pensar. Vamos de un lado a otro, como si llevasemos el piloto automático puesto. Caminamos sobre los mismos pasos sin salirnos del raíl.  Y de repente algo rompe esa monótona rutina y nos encontramos perdidos.
No tenemos ni tiempo, para pensar en llamar a aquella amiga que le dijimos que nos apetecía recuperar los recuerdos, las anécdotas de antaño, ponernos al día.  Tampoco recordamos de hacer esos recados que vamos posponiendo por falta de organizarnos.  
Y aunque vamos, voy corriendo, y sin falta de tiempo, siempre hay alguien a quien echar de menos. Y yo echo de menos a esa persona que esta sin estar o sin estar está.  A quien cada día su presencia es más constante y aun así esas pequeñas ausencias, parecen eternas y incluso desesperantes. 
Echo de menos a esa persona que ve en mis defectos grandes virtudes, y busca siempre mirarme con mejores ojos que yo misma lo hago. 
Y aunque cada día es volver sobre los pasos de ayer y marcar los de mañana, echo de menos su energía,  su fuerza para luchar por un futuro incierto,  pero lleno de pasión y de sabores a disfrutar. Echo de menos el aroma de su confianza, la piel de su determinación y su mano que no deja caer. 
Al final, por mucha prisa, por mucho que corramos,  siempre hay alguien a quien echamos de menos, alquien que también nos echa a nosotros. Lo importante es acortar d istancia,y no sólo distancia física,  sino emocional, para que el echarse de  menos no sea más que algo más anécdotico , que la constante de nuestros días.  
Echo de menos.... a ti. 

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