sábado, 31 de mayo de 2014

La cosa va de bixos.

No puedo evitar sentir debilidad por los "bixos" y no hablo de esos animalillos molestos, pequeños de tamaño pero que salen dejarnos el recuerdo en forma de picadura. Es un término que uso cuando me refiero a una persona trasto, inquieta, traviesa y picara. Esa persona es una persona despierta, bueno este término lo uso normalmente al referirme a alguien del sexo opuesto.
Pues eso que me gustan los bixos, bixos que saben despertarme, que me mantienen alerta. Bixos que los veo venir, y sin embargo no puedo evitar que me piquen, que me espabilen cuando estoy adormilada.
Los bixos, tienen la mente despierta, maquinar constantemente y no pueden dejar de jugar. Cuando uno de ellos se acerca, primero lo ves como un bixos más, tal vez un moscardon,  pero si le dejas acercar lo suficiente, puedes descubrir sus colores, su mirada picarona y su poder de observación.
Hay bixos y bixos, como en toda buena familia, hay de todo. Hay el bixo que entrena el vuelo cada día antes de salir a picar a su víctima desprevenida, y los hay que pasean libremente, hasta que descubren a un bixo cómo ellos. Ahí empieza el juego, el baile del vuelo, el constante ataque y esquivo, hasta que se fusionan en uno solo y ya no hay más que dejarse llevar por el disfrute de las picaduras, que más que rascar da gustirrinin.
Hay bixos revoltosos, tranquilos, serios y tremendamente alegres. Los hay silenciosos, atrevidos,.... Pero un bixo es un bixo, y como tal no te dejará indiferente.
Pon un bixo en tu vida y no conocerás el aburrimiento.


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