jueves, 15 de mayo de 2014

Decir no

Decir no es más difícil que decir si. Por norma general la gente piensa que es al revés. Pero es más fácil decirle alguien que nos pide un favor un sí, que un no de entrada. Y ese si, lleva Intrínseco muchas connotaciones no aparentes, de desgana, incluso de obligacion...... Si digo si, aunque quisiera decir no, dejo todo mi empeño en hacer lo que prometi.
Aveces esto me trae más de un problema y conflicto. Me cuesta decir no. Ya se que debiera responder después de respirar hondo y contestar cuando haya analizado lo que me piden. Claro está quien me lo pide y como me lo pide.
Además las pocas veces que intentado ser egoísta y he dicho no, me lo han reprochado, no entiendo el por qué de mi respuesta. Es como que como siempre he dicho si, no tengo derecho a negarme a algo que me piden.
Después de harta de hacer favores a doquier y que cuando yo necesito el favor de alguien,  más de uno me haya dicho no, he empezado a decir no. Aunque ese no me cueste horrores. Al fin y al cabo no le dan valor a mi esfuerzo, así que más da decirles no.
Muchas veces cuando digo ese no, me siento un poco mal y en cierto modo me arrepiento, y sucumbe en la tentación de llamar y decir,  venga va lo hago. Pero ya no puedo remediar la decepción que algunos me demuestran.
A veces, es más difícil decir no que si, pero lo importante es ser consecuente con pensamiento y acto. Que se enfade quien quiera, soy libre de decir lo que crea oportuno, y si alguien no lo entiende o no quiere entenderme a mi o mis razones es su problema.
Empiezo hoy, lo siento, no voy a ir allí, no me apetece, quiero quedarme en casa, estoy cansada y si no lo entiendes y te enfadas, tienes dos problemas; enfadarte y desenfadados, así que tu eliges.


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