martes, 20 de mayo de 2014

Decisión tomada

Las decisiones se toman en frío. Nunca me gustó que me presionaron a la hora de hacer las cosas, eso no quiere decir que no me pinchen y que eso me ayude a espabilar. Este fin de semana lleve a cabo algo que he meditado desde hace tiempo, dejar de fumar.  Ya lo deje durante un tiempo, más bien dos años y pico, pero como casi todo fumador, recaí.
Mi médico me trae la cabeza loca, aun no le he contado que lo he dejado, con que ya soy mayor, yo sabré, que debiera dejarlo ya...... Como son los médicos a veces.
Pues bien, empecé a fumar hace veinte años, dicho así suena como que hace mucho tiempo, y eso que soy joven o así me siento yo.  Veinte años que cogí un cigarrillo entre mis dedos y le di una calada. Empecé fumando rubio, me pase al negro y cuando recaí,  volví de nuevo al rubio. Muchas historias y anécdotas y el cigarrillo esta presente. No quiero hacer apología a favor de fumar, pero han sido muchos años.
Seguramente os preguntáis que ha pasado para dejarlo ahora, la respuesta es nada y todo. Llegó un momento en que muchos eran de hábito,  y no los disfrutaba. Cuando me subía en el coche camino al trabajo en el mismo punto kilométrico encendía uno cada día, sin pensarlo, como un ritual. Y así poco a poco empecé a pensar quiera prisionera de la rutina, cosa que detesto, y que ya no era placer sino costumbre.
Así que durante unos días madure la decisión, solo faltaba el día, y que mejor después de un día de fiesta, que normalmente vendría saturada de beber y fumar, y más fácil rechazarlo al día siguiente.
Llegó el sábado y mearregle para salir cenar, metí el móvil, las llaves,  la cartera, y por supuesto el tabaco y salí a cenar. Disfrute de una noche estupenda, buena compañía, y al llegar la retirada, ofrecí cigarrillos hasta que ya nadie quiso más. Cuando llegue a casa, me senté en el porche, encendí uno, y pensé; disfrutemos el último. Fumé hasta la última calada, siendo consciente que no tenía más. Me equivoqué pues quedaba uno en el paquete,  lo vi por la mañana.
Pasó  el domingo y no caí en la tentación, pasó el lunes y sigo sin fumar, y hoy tampoco sucumbire. La decisión la tome yo sin presión, porque quise no porque nadie me obligue.
Se aceptan apuestas en si recaere, o si no aguantaré mucho sin encender uno. Ya se verá,  pero no me gusta sentirme prisionera de nada y menos de un vicio que poco a poco me mata por dentro, y una cárcel que he elegido voluntariamente y voluntariamente puedo salir de ella.
Llevo días sin fumar y espero seguir así, un día dije que era un vicio que debía dejar al igual que otro, aquel conseguí dejarlo y con el tabaco no iba a ser menos. Demasiado cabezota como para rendirme, y más cuando tomo una decisión.


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