viernes, 19 de diciembre de 2014

Lo bueno termina por llegar

Lo bueno se hace esperar, y de tanto desearlo, cuando llega casi ni nos lo creemos. A mi me pasa con la llegada de mi amiga, después de meses de desear verla, de tomarme una caña,  vinito o demás con ella por fin es realidad y no me lo creo. 
Hoy estará pisando territorio español, y en unas horas hablare con ella vía voz, cuantas ganas de que me cuente y contarle. 
Todo este tiempo hemos estado en contacto, por WhatsApp y a través de lo que escribo en el blog, que ella ávidamente lo lee y después me comenta. Otra veces me ofrece ideas para las entradas. Pero por muy estupenda que sea eso de la mensajería instantánea no es lo mismo que escucharse, y apreciar los matices de la voz, los ánimos,  las respiraciones. Además por escrito es más fácil fingir que todo va bien aunque no sea así.  
En unas horas podrá contarme como le va allí donde vive, si ha salido la cosa como esperaba, o simplemente hablar del tiempo, reírnos y disfrutar de un ratito de compañía y buena charla.  Y como dije antes,  me parece increíble que después de tantos días, meses, esperando por fin realidad. 
Lo primero  que haré, será darle un enorme abrazo, y eso que ambas no somos mucho de expresar nuestros sentimientos a la ligera. Y después de las muestras afectivas de turno, tocara relajarse y tomarse una de esas copitas terapéuticas en la terraza,  donde hace unos meses dejamos más de un sentimiento en esa silla, más de una lágrima, más de un traje, más de un arreglo del mundo.....
Lo bueno se hace esperar, y que hay más bueno que encontrarse con una buena amiga por navidad. 


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