lunes, 20 de octubre de 2014

Día internacional del cáncer de mama

Día internacional del cáncer de mama. Ya sé que siempre digo que ya está bien de un día para todo. Este tiene más cercanía que otros, pues todos y cuando digo todos no creo equivocarme, que todos conocemos un caso. Muchos nos tocan de cerca, y alguno leído o escuchado.  Cualquier tipo de cáncer es obligado de llevar y se necesita de mucha fuerza física y mental para superarlo, pero el de mama para una mujer, bastante más.
Hace diez años y un mes, me quitaron nos bultos del pecho. Tal vez por un exceso de juventud o de inconsciencia, me lo tome como algo natural, como si fuese a quitarme una muela. Mi familia se lo tomó como algo grave, y en cierto modo me molestó su dramatismo. Tampoco era para tanto, me estaban quitando algo que estaba mal, punto. Los días posteriores, mientras hacía las curas, fui siendo consciente de la suerte que había tenido, pues no se apreciaba donde se había hecho la incisión. Al pasar el tiempo no se nota, pero ahí está,  y me recuerda que puede volver y a lo mejor la próxima vez no tendré tanta suerte.
Me miro en el espejo, desnuda, repasando mis pecho esperando no encontrar ningún bulto. Ese ejercicio que hago a menudo desde hace más de diez años, y siempre con el temor de que aparezca alguno. No quiero pensar, no sería capaz de imaginar lo que mi cabeza haría, como reaccionaría.  Es muy fácil decir que sacaremos fuerzas de donde no las hay, que todo se supera, que hoy no significa límite sin retorno. Y otra muy diferente es que te den la noticia, y enfrentarte a ella, sola.
Cuando digo sola,  es porque es así, la gente te anima, está ahí, te acompañan, muestran su empatia, pero quien lucha con ella desde que se levanta hasta que se acuesta eres tu, incluso durmiendo. Además es complicado transmitir todo eso que nos pasa por dentro y por fuera, y sobretodo el hecho de poder perder un pecho. No es el pecho lo que significa para las mujeres, no es un miembro más, es algo que refleja nuestra feminidad. Y perderle, no es perder nuestra identidad, pero si nos deja tocadas, aunque intentemos no mostrarlo.
Ayer fue un día difícil de no recordar, pues en todos los medios nos los recuerdan, Facebook, Twitter,  tele, prensa, radio.... Pero lo que debieran enseñar son las historias de mujeres, mujeres reales que sienten, padecen y superan dicha enfermedad. Que sean las protagonistas, que transmitan sus experiencias, sus flaquezas y sus triunfos, y así las que acaban de recibir la dura noticia, sepan que todo se supera y que realmente no están solas, ni cuando duerman.





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