domingo, 19 de enero de 2014

Llave maestra

Hace algún tiempo te entregué la llave maestra, sin copia ni duplicados. La llave que abre todas las puertas y que puedes usar cuando y como quieras. La recibiste sabiendo lo que conllevaba tal entrega y la pusiste a buen recaudo, sin querer usarla hasta el momento adecuado.
Esa llave abre mi mente, mi cuerpo y mis secretos más ocultos. Te da poder para explorar cualquien rincón sin permiso.
La puerta está abierta y has entrado poco a poco, sin usar la llave. Buscas el baúl que guardo en el altillo, donde están los secretos de mi vida, fotografías antiguas que no he tenido el valor de deshacerme de ellas. También algún recuerdo que no quiero quitarle el polvo.
Hay su lado una cajita, caja por llenar de historias, de nuevas experiencias y nuevos retos.
Esa llave es una gran responsabilidad, te da el poder para cerrar puertas, abrirlas o sacarle las cerraduras para siempre. La guardaste,  sabiendo que nunca pediría su devolución, y que nunca nada sería igual. Y aquí estoy, orgullosa y temerosa de habertela entregado, y dispuesta y esperando que algún día hagas uso de ella.
Esa llave maestra, pocas personas la tienen. Me ha costado entregarla y sólo los elegidos terminan por poseerla, abre cuerpo y mente.




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