jueves, 2 de enero de 2014

Decepcionar a los demás....

La vida pasa, se nos escapan los días, las horas.... Inmersos en hacer lo correcto, en no defraudar a los demás. Intentamos sacar tiempo para quien nos necesita, olvidándonos de lo que nosotros necesitamos. Cada mañana nos vestios la sonrisa regalandola a quien se la merece y en ocasiones a much@s que no.  Sonreimos a pesar de que la tristeza nos inunde por dentro y aún así no la dejamos salir.
Nuestros problemas nos los comemos con patatas, incluso sin tiempo para digerirlos. Preferimos no compartirlos para no preocupar a quienes nos rodean. Sin embargo corremos veloces para solucionar los suyos.
Cuando amenaza lluvia, sacamos el paraguas, nos ponemos las botas y el chubasquero y terminamos por tapar a los que no vieron o no quisieron ver el temporal.
Pasan los días ysiempre intentamos estar ah,  intentando no defraudar a los demás y poco a poco sin darnos cuenta nos defraudamos a nosotros mismos.  Debiéramos ser más egoistas respecto a nosotros y los demás. Tal vez así sería más importante no defraudar al yo interior, hacer lo que sintieramos e incluso dejar de hacer ciertas cosas..
Hagamos lo que hagamos siempre habrá alguien que no le parezca bien. Digamos lo que digamos habrá alguien que nuestras palabras no le parezcan acertadas, o inapropiada. Vistamos como vistamos, siempre habrá alguien a la que no le guste como nos sienta. Y así podría enumerar muchas más....
Hagamos lo que hagamos, lo mejor es no dejar de ser nosotros, con nuestros más y nuestros menos. Si vivimos para no decepcionar a los demás, nos vamos decepcionando a nosotros mismos, y eso crea una extraña sensación en nosotros que nos va mellando por dentro.
Mi yo interior y mi yo hemos hecho un trato, el no me decepciona a mi y yo no lo decepcionó a él. Y por ahora funciona muy bien, y los demás poco a poco ya lo entenderán.


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