viernes, 17 de enero de 2014

La noche despierta demonios

Cuando la noche extiende su manto, despierta demonios que yacen dormidos. Se levantan sigilosos, sin aenas hacer ruidos, adueñandose de todo como una sombra más en la oscuridad. Invaden temores, miedos inexplicables que son difíciles de dominar. Nerviosismo intempestivo que no se apecigua ni encendiendo la luz.
Son astutos, con dosis de maldad, maldad no dañina, pero si maldad inquietante que te hace dudar de la claridad del día.
Esos demosnios están ah,  los debemos subyugar, a pesar de que en ocasiones dominen nuestros sentidos y haciéndonos perder toda perspectiva.
Todos tenemos algún demonio que otro, unos más que los demás y los alimentamos sin remedio muchas noches.
Con el tiempo, he aprendido ha convivir con ellos, algún susto que otro me provocan. No es del todo malo tenerlos, siempre y cuando no lleguen a superar nuestro ser y consigamos tenerlos encadenados y no liberarlos a su antojo.
Quien no tiene alguno? Los míos son variopintos y más de uno ha decidido abandonarme porque no los alimente lo suficiente,muy apesar suyo. Otros se han quedado junto a mi, aceptando que no van a lograr alterar del todo mi día a día. Mis demonios saben que para quedarse deben aprender a convivir conmigo como yo lo hago con ellos.


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