sábado, 16 de abril de 2016

Despedidas

No hay un momento específico para decir adiós.  Por no haber no hay momento exacto. Cuando llega, llega y lo mejor es no aferrarse a no tener dicha despedida.  
A veces cuesta decirlo, aun sabiendo que ese momento ha llegado. Es parte de la vida,  de la evolución como personas. Unas llegan a nuestra vida, y otras hay que dejarlas ir. 
Vivimos las despedidas como algo traumatico. Como algo difícil de gestionar y que mu has veces nos crea cierta desazón.  No es malo sentirlo, si eso ocurre es porque de quien nos despedimos ha sido importante o todavía lo es. 
Una despedida, un adiós,  no es una ausencia para siempre, es simplemente una nueva etapa. Hay muchos tipos de despedidas.  Despedidas de quien se marcha a un viaje, con fecha de retorno o sin ella,nos cuesta que se vaya. 
Despedidas de nuestros compañeros   de trabajo,o de uno que se marcha y que le apreciabamos como persona y compañero. 
Despedidas de un hijo cuando se va de casa, cuando se independiza de las alas protectoras de sus padres.  Despedidas de un amor que se va porque no pudo ser, se acabó o porque se transformó en un amigo. 
Despedidas de un ser querido que deja el mundo terrenal  para iniciar un viaje hacia un mundo espiritual incierto.  
Toda despedida lleva un adiós bajo el brazo, pero también lleva un reencuentro que no sabemos cuando ni cómo, pero algún día se dará.  


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