miércoles, 17 de septiembre de 2014

Confío en ti

Confío en ti, aunque intento protegerme,  no decir, digo más de lo que quiero.  Me voy desnudando a pesar del frio, siento el aire rozandlme la piel y te miro, te veo  la ropa puesta y me visto de nuevo. Y me alejo. Y en esa huida dejo un rastro invisible,  inapreciable. Me creo lejos,  difícil de rastrear mis huellas.  olvido la capacidad que tienes de encontrarme sin buscarme, y hablarme sin esperarte.
Sigo caminando, libre, y prisionera al mismo tiempo. Desconfiada y sola sprosigo por el sendero, y un caminante se acerca, despacio,  pisadas seguras. Apura el paso, sin correr, constante,  cada vez más  cerca. A pocos pasos de alcancerme, frena sin detenerse, siguiendo caminando tras de mi.
Una voz,  me habla, pausada, tranquila. Una voz extraña, y sin embargo familiar, empezó a hablar del tiempo, de cosas sin importancia. Desconfiada, quise voltearme, mirar a quien osaba interrumpir mi huida, mi caminar solitario. No pude, algo me impedía girar, así que decidí seguir mirando al frente sin dejar de oír esa voz, de charlar tranquilamente.
Caminé,  y esos pasos seguían caminando tras de mi. La conversación fluía, sin pretensiones de ir por ningún derrotero concreto, sin ser incomoda era como un jabón que limpiaba la suciedad y el polvo que me cubría. Y aquella voz sin tocarme, sin rozarme, me desnudó,  despacio, sin prisas. Me quito la ropa, la piel y dejó la alma al aire, ventilandose y sin sentir frio ante la tormenta que se avecinaba.
Seguí caminando, y confié en esa persona que me hablaba, en esa persona que sin pedir, había sacado y conseguido que diera lo que yo guardaba y no quería compartir. Caminé....
En un cruce me detuve, no sentía pasos, no oía nada. Entonces sentí miedo,  temor que fuese imaginación, que me equivocase al huir, al no querer confiar en ti, o demasiado pánico a hacerlo. Tenia que girarme,  enfrentarme a mis miedos,  a mis pequeños demonios.... Me di la vuelta y........ Ahí estabas tú,  mirándome, sonriendo, esperando mi reacción.
 Te miré, sonreí, y me acerqué,  y te susurre; " la confianza se tiene o no se tiene, no se exige. Confío en ti.  Y agarre tu mano"






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