sábado, 6 de septiembre de 2014

Algún secreto

Tengo que tener secretos, no contarte todo. Ello no quiere decir que te mienta, pero si me retiro todas las capas corro el riesgo de ser transparente, excesivamente diáfana. Y a mi lo demasiado claro, pierde interés. Lo que no es capaz de picar mi curiosidad, deja de interesarme.
Antes solía excederme en contar al respetable público más de lo que debiera, daba datos sin importancia y al mismo tiempo vitales para dejarme al descubierto de como es mi persona. Así que,  aún portugués gran interés, lector o lectora, me guardaré algún dato, algún secreto, y no sólo por temor, o porque crea que no tienes buenas intenciones, cosa que no pienso. Así me comportaria tomando un café,  o en un face to face, eso sí, ahí jugarían con las mismas cartas y el lenguaje no verbal, me contaría lo que tu no cuentas mientras me lees.
Mis secretos no son lo suficientemente interesantes como para escribir una novela, tal vez un capítulo de la novela de otro. Secretos o no, son cosas importantes para mi, que me cuesta sacar, o simplemente no se compartirlas, o hacerlo me hace sentir vulnerable. Y la vulnerabilidad no la llevo excesivamente bien.
Es una contradicción,  yo misma soy una contradicción, pues intento resguardarme y al mismo tiempo cuento lo que me pasa, siento o padezco. Una cosa es clara, que puedo hablar o escribir mucho y al mismo tiempo no decir nada, o decir mucho sin contar nada...
Eso, eso es, que si quieres saber de mi, no esperes que te lo cuente todo, que te lo ponga fácil. Seré un enigma que querrás descifrar cada día, y cada día un nuevo reto maquinare, pues algún secreto guardo y guardaré....


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