sábado, 24 de enero de 2015

Juventud

  Me sorprende la juventud de hoy, se sorprende de que un muchacho les trate  bien, como si eso fuese lo raro. Me pregunto que tipo de relaciones tienen o piensan tener. Me sorprendo y no porque yo sea un carcamal que no lo soy, simplemente que no entiendo la facilidad que saltan de cama en cama,  por no decir otra cosa, y lo cuentan con total naturalidad, como si eso fuese lo normal,  al igual que contarlo a unos y a otros sin guardarse para uno nada de lo que pienso debiera ser íntimo y personal. Me alegro por ellos, que disfruten de su juventud,  de sus experiencias y porque son alegrías que se llevan de este mundo. 
Como no voy a sorprenderme, si haciendo zapping, me encuentro a una muchachita de ciecinueve años, contando,  con mucha soltura disfrazada de nerviosismo,  sus intimidades compartidas con un famosillo.  La facilidad con que narran sus conversaciones por WhatsApp,  su encuentro, porque solo ha sido supuestamente un encuentro. 
La entrevista, por llamarle de una manera, es un constante desacierto de bromas y risas en las que la burlesca servida,  y ella responde con una sonrisa, por falta de entendimiento,  o porque la neurona esta de vacaciones y no se le espera. 
Me entristece, los valores que transmite, como es mejor tirarse a un famoso e ir a contarlo a la tele, que prepararse un futuro a través del esfuerzo y una buena preparacion. Me entristece, porque pienso en su familia, porque imagino que la tiene, y si a mi me da vergüenza ajena no puedo imaginarme que pensarán ellos. 
Me sorprendo de lo que veo, y mi sorpresa es tal, que no soy capaz de cambiar el espectáculo, por decirle de alguna manera, espectáculo vergonzoso y estridente, de un reflejo de parte de la juventud que tenemos, y que existe a nuestro alrededor. 
Menos mal, que en nuestra época no había WhatsApp,  twitter y demás, porque más de uno esconderla la cabeza y otros estarían aun tirándose de los pelos, porque tonterías hicimos todos, aunque algunos tuvimos y aun tenemos un poco más amueblada la cabeza, a pesar de que alguna vez la perdemos. 
Ay!! Juventud divino tesoro y divina inconsciencia........

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