martes, 18 de noviembre de 2014

Huellas

Cuando caminas, dejas huella, unas veces inapreciable, otras queda tan marcada ni la lluvia la borra. Con la gente nos pasa lo mismo, conocemos gente, y gente nos conoce a nosotros. Pasan los años y personas pasan por nuestras vidas. De esa gente,  alguna perdura vinculada a nosotros de algún forma,  como amigos, compañeros de trabajo, primos, amigos de amigos, novios o novias de amigos o conocidos.......
La mayoría de la gente que hemos conocido en nuestras vidas, pasa al olvido, podemos acordarnos de ellas, ante una foto del pasado, o un encuentro con alguien de nuestra infancia, adolescencia o juventud...
Aveces es como  ver una película que conocemos casi fotograma a fotograma, pero siempre aparece un detalle olvidado. Así es con las personas, están ahí,  pero por una razón que desconocemos, pasan al baúl del olvido, hasta que alguien las trae a nuestra memoria.
Pero, siempre hay personas, las menos, que aunque pasen los años su recuerdo es presente. La huella que han dejado en nosotros es tan profunda, que no se ha borrado. Pensamos que la gente que más nos marca es la que estamos más a menudo, o más trato hemos tenido, y la mayoría de las ocasiones así es. Pero en un porcentaje no muy elevado, esa marca, esa huella, la dejan personas con las que hemos coincidido poco, un fugaz encuentro, una charla puntual, o un viaje inesperado.
La huella que deja en nosotros las personas es impredecible, al igual que nosotros en los demás. O creéis que les sois indiferentes a los demás? Pues no, lo que ocurre es que no sabemos lo profunda de nuestra huella, ni lo intacta que puede permanecer con el paso de los años, de las lluvias, vientos y tormentas. Lo importante es no dejar de caminar y seguir dejando huellas, aun sin saber su profundidad.




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