jueves, 26 de junio de 2014

Patito feo

El otro dia estuve leyendole un libro a unos niños, eligieron el patio feo. Después de leerlo estuve pensando en la historia, y la verdad es que todos nos sentimos en algún momento patio feo, o no? Cuantas veces nos hemos sentido los feos de la fiesta, o el torpe del grupo, o el menos listo de la clase. A todos nos ha pasado alguna vez, y algunos aun con el pasar de los años se siguen sintiendo así.
Hablare de mi, de cuando era más joven y no conseguía sentirme del todo bien conmigo y me sentía menos guapa que mis compañeras. No era la más lista, tampoco la más tonta. No era la más guapa pero tampoco la más fea. No era la más alta, pero tampoco la más baja. Vamos que tampoco era para que me sintiera fuera de lugar, lo que pasa es que siempre me sentí más cómoda con los chicos que con las chicas, y así con ellas me encontraba cómo el patio feo que nunca llegará a cisne.
Los años han pasado, y recuerdo ciertas situaciones que me hacen sonreir, pues aquellas inseguridades se han transformado en anécdotas de otro tiempo, cosa que no evita que hoy existen otras.
Cuando salíamos, solía llevar ropa holgada, disimulaba la falta de pecho o el pecho que yo creía pequeño, y de paso no dejaba a la vista el culo, que pensaba era grande. Podríamos pensar que tenia complejo o tal vez que era un patio feo, lo cierto es que ahora me encanta lucir escote, sin exagerar, insinuar sutilmente. Y que voy a decir del culo, ahora no es que vaya exhibiendolo, pero tampoco lo oculto. Además de lo físico, que todos tenemos nuestros defectillos o que creemos cómo tales, cuando somos jóvenes, vemos muchos cisnes,  cisnes blancos y elegantes que pasean delante de los patos patosos que se encuentran.
Han pasado los años, y ciertos cisnes de esa época, hoy están un poquito más viejos, con el plumaje no tan lustroso cómo entonces, y su caminar ya no es tan elegante. Paso a su lado y me cuesta reconocerles, sigo caminando y no se si ya deje de ser un patio feo, o si por el contrario me he transformado en un cisne, lo único que se, es que me gustan mis plumas, el traje que llevo. Me reconozco en cada pisada, voy segura en cada paso.... Y no sólo por fuera, lo mejor es que por dentro ya no me siento patio feo, sino un cisne majestuoso que solo dejo ver a quien sabe mirar.


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