domingo, 8 de noviembre de 2015

Te escribo a ti........Naufraga

 Mi última carta por ahora es a ti.  No necesito nombrarte ni decir tu nombre. Te escribo para decirte que siento mucho embarcarte en una aventura en la que ni yo misma tenía el mapa. Me deje llevar por la corriente, navegando a la deriva. Y en ese viaje te llevé conmigo sin pedirte permiso. Y ahora cuando el océano inmenso me rodea, me doy cuenta de lo egoísta que fui.
Cargas te con doble de equipaje, con tus pertenencias y con las mías,  sin quejarte, siguiendo mis pasos hasta que no pudiste más, y paras te de remar.  Me dejaste en tierra firme, en suelo seco, con la esperanza que me encontrase a mi misma. Allí viendote partir, me encontré más sola que nunca. Me hubiese encantado gritar te que regresarás pero ni la voz me salió ni mi ética me permitió gritar. No podía pedirte nada, pues nada te podía ofrecer.
Te escribo para decirte que estaré bien, aunque no lo creas, y seguramente tengas razón,  nunca he podido mentirte y menos en la desesperación .
Tenias razón,  me quedaré sola, sola por no saber luchar por lo que sentía,  por no tener el valor de no dejarte ir, por no haber hecho las cosas en su momento, por ser tan tonta de creer que todo se arreglaría algún día.
Eres libre, y yo más prisionera que nunca. Me alegro de que navegues, no sé si solo o en compañía,  no me atrevo a preguntar por temor a la respuesta. La duda la tengo y con ella me quedaré por no querer disipar la.
Te deseo lo mejor, y aunque no lo creas me has regalado más momentos para no olvidar que cosas que no quisiera que ocurrieran.  Te escribo para decirte que no eres culpable de nada, ni de mi soledad, ni de mi frustración,  si de algo eres culpable es de que una naufraga se enamoró de ti y aunque surques mil mares ella seguirá esperando a que vuelvas a tierra a recogerla en el mismo lugar donde la dejaste, pues allí no halló  la felicidad que tanto le deseaste, esa felicidad te la llevaste el día que decidiste partir.
Algún día,  te enviaré esta carta, algún día la leerás,  pero mientras tanto, camino por la orilla oteando los barcos que por casualidad me traigan noticias tuyas.
Allá donde estés, intenta ser feliz y no borres tu enorme sonrisa....
Siempre tuya la naufraga de tierra firme.

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