miércoles, 4 de noviembre de 2015

Abrazo y encuentro

Nervios, eso es lo que sentí desde que recibí su llamada diciéndome que estaría en mi ciudad al día siguiente. Descolocada me quedé.  No esperaba verle, no entraba en mis planes encontrarme con él tan pronto. Había muchas tensiones, muchas tirantes los últimos tiempos como para vernos como si nada. 
Dudé  en asistir. Mi cabeza me pedía mandarle de paseo y no aparecer. Escribirle uy decirle unas cuantas cosas, tal vez un impulso por no saber gestionar aquello. Me descontrolada la situación.  
Pasaron las horas y no había tomado ninguna decisión, respeto a ir o no ir. Creo que hasta el último momento no lo tuve claro. Fijamos una hora, que yo dejé en el aire, sin saber que haría llegado el momento. 
Decidí hacer mis cosas y cuando estuve libre le avisé.  Quedamos. Más bien llegué al lugar antes que él.  No quería sentirme observada mientras me acercaba. Sentada, impaciente, nerviosa, esa la mezcla de mi estado. Cuando llegó  me saludó,  dos besos en las mejillas, besos de cortesía.  
Tensión inicial, brazos cruzados que mantenían la distancia correcta. Nada de contacto físico,  solo visual. 
Tienes mirada de pilla, me dijo,  y yo sonreí,  pies lo que estaba era excesivamente nerviosa. Hablamos, más de lo mismo. Pero poco a poco se fue relajando la tensión.  Se emocionó, se rompió,  alguna lágrima que no pudo contener se le escapó.  Por mucho que se quiera, por mucho que uno intente ocultar los sentimientos, siempre afloran. 
La conversación siguió, se aclaro las cosas y otras se dejaron ahí,  no necesitaban explicación. ... a veces las cosas la explicación que necesitan es dejarlas fluir. 
Era hora de retirarse, de decirse adios. Como buen caballero me acompañó,y al llegar al lugar ... había que despedirse. Nos miramos, era difícil decirse adios. Me abrazó, fue un abrazo muy largo, muy fuerte, que dijo todo lo que las palabras no habían dicho hasta ese momento. Nos emocionamos y nuestras bocas se encontraron. Fue un beso, nada más que un beso, pero sincero y lleno de buenos sentimientos. Nos miramos de nuevo y las lágrimas se deslizaron por nuestras mejillas. No dijimos nada más.  
Me abrazó  y le abracé. ...... 

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