jueves, 19 de mayo de 2016

Relato. Primer encuentro

Habíamos quedado, me sorprendió  su llamada para vernos.  Pensé en que sería una broma, pero no. La llamada de la mañana fue como las de siempre, relativamente normal, sin dejarme intuir lo que estaba tramando.  Lo raro fue el mensaje de media tarde... te espero en el restaurante tal a las 22;00 para cenar. Era uno de mis restaurantes favoritos. Pero como iba a estar él  si me había dicho que ese fin de estaría de viaje? Además desde su ciudad a la mia había muchos kilómetros de distancia.
 Le llamé después del mensaje, y teléfono apagado o fuera de cobertura. 
Eso me mosqueada, pero al mismo tiempo me alegraba porque tal vez había venido a verme por fin. 
Toda la tarde nerviosa, y sin saber cómo vestirme. Revolvi el armario de arriba abajo, hasta que encontré algo que me gustase. Primero pensé en arreglada pero informal, pero por otro solo hay un primer momento para un buena impresión así que me vestí como para la mejor cita de mi vida, aunque no sabia que pasaría.
Me metí en el baño y llene la bañera, necesitaba relajarme y estar tranquila. El reloj corrió rápido casi sin tiempo para dejarme pensar. 
Me vestí,  ropa interior negra, con el encaje justo, sutil y provocadora. No podía perder la ocasión,  medias musleras, tacones y un vestido negro, que insinuaba y mostraba lo justo. Pensé en maquillarme, pero opte por un poco de rimel y los labios rojos. Gotas de perfume y me encamine hacia donde había quedado.
Según caminaba el nerviosismo me podía.  Miraba el movil y sin ningún mensaje. Observé  desde fuera y no vi nada,varias parejas y algún caballero de espaldas.
 De repente un mensaje... te vas a quedar en lapuerta o vas a entrar? Volví a mirar a mi alrededor , nada. Entre y me senté.
De nuevo un mensaje.  Pide dos vinos...
Me sentía tonta pedir dos vinos si estaba sola. Pero le hice caso. Se acercó el camarero y pedí dos vinos. Esperé paciente, y el camarero volvió , ni siquiera lo miré hasta que se sentó en la mesa. Era él. Con su sonrisa de travieso y desnudadome el alma.
La complicidad de su mirada y la mia fue desde el principio.
 Pasamos al comedor,la comida estaba buena aunque no recuerdo cuales fueron los platos. Estaba concentrada en él, en como me seducía y yo me dejaba.
 Jugamos al cortejo, y cada vez las ganas iban a más.  Note su mano rozando mi muslo, intentando saber que tipo de medias llevaba. Su mano fría, rozandome el muslo y mi sexo empezó a humedecerse.
  Quería que subiese su mano un poco más,  pero él se detuvo, de vez en cuando estiraba su dedo acaruciandome más arriba,un juego que me encendió y me empecé a ponerme colorada.
Me miró y se percató de mi rubor,subió la mano más arriba impregnandose de mi humedad,  jugueteo con sus dedos,  retiró la mano y se la acercó  a la cara y la olfateó. Que buen aroma, dijo y sonrió.
 Mi sonrojamiento era mayor e iba en aumento por segundos.
Pedímos el postre,  ya estaba encendida aunque intentaba disimular, tarea imposible.
El parecía disfrutar de tenerme así.  Acabamos de de cenar,  al salir me cedió el paso dándome un pequeño azote y soltó una carcajada seductora.
Empezamos a caminar, hablábamos . Pensé que iríamos a tomar algo, pero al paso por delante de uno de los hoteles que encontramos durante el paseo, me cogió  de la mano y me empujó  para adentro.
Yo reía nerviosa. Nos metimos en el ascensor el marco el tres y en cuanto se cerraron las puertas, se acercó , me acorraló contra la pared y me empezó  a besar...
Su mano se deslizó por mi entrepierna y paró el ascensor, volvió  a marcar, no sé que número pero se puso en marcha de nuevo. Y volvió a pararlo otra vez.
Sus dedos se hicieron paso entre mi braga y mi sexo y me hizo correr hasta estremecerme, sin dejar de besame hasta sentirme extasiada.
 Cuando me pude recomponer lo vi mirándome y sonriendo. Marcó  el tres de nuevo y salimos del ascensor. Me llevaba de la mano hasta la habitación 302. Metió la llave y cerró la puerta.
De nuevo me beso. Me bajo la cremallera recorriendo  con sus dedos mis hombros, la espalda , mi cadera.
Me tumbó en cama y me quito lo tacones. Le acerque y empecé a quitarle el cinturón,  desabrochar la camisa y recorrer su cuerpo con mis dedos.  Los dos a medio vestir o más bien desnudos, nos besamos, y desatados las ganas que llevábamos guardando tanto tiempo.
Me hizo suya una y otra vez,
sintiéndolo dentro de mi como si fuese el primero que se había adentrado hasta alli. Su aroma, mezclado con el mío y las ganas de sentir,me quedé dormida en sus brazos. Al despertar, una nota.. ... Tesoro no te vayas vuelvo antes de que me eches de menos.

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