jueves, 5 de mayo de 2016

Madurar

Cuando era pequeña me decían que al ser mayor maduraría y no entendía muy bien lo que querían decirme. Cada vez que la escuchaba, pensaba en una pera verde que de repente estaba en el punto y caía del árbol y se estampa contra el suelo. Y m mene se repetía una y tras vez que eso de madurar era un asco, para que madurar si l interesante era estar en el árbol y mirar hacia el horizonte,  o codearse con otras peras lozanas y hermosas como yo. 
Ahora empiezo, y digo empezó porque aun no lo he alcanzado del todo a entender, que es eso de madurar. 
La pera se ha puesto de color amarillo dorado, y aunque sigue en el árbol,  sin caerse al suelo,  la perspectiva del horizonte cambia.  Sabes que en cualquier momento ese lazo que te une al árbol desaparecerá,  y pueden pasar dos cosa, que alguien te recoja y te meta  al cesto, o que te precipites contra el suelo. Ambas opciones existen pero dejas de preocuparte problema ellas. 
Cambias la manera de ver el horizonte. Dejas de preocuparte si hace sol o aire. Y se llueve ya no te enfadas y disfrutas de la lluvia que te resbala fría mientras bailas su sinfonía.  
No sé  qué es madurar, pero tengo claro que lleva una parte de calma y menos preocupaciones por lo banal y más disfrutar de los pequeños instantes . Y sobre todo un bien estar con uno mismo que no hay dinero que lo pague. 
Creo que en cierto  modo estoy madurando,  aque como dice una amiga mía, vamos poco a poco no vaya ser que la maduración de golpe me siente mal. 

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