martes, 29 de septiembre de 2015

Te paras. ... y miras

Y te paras, miras a tu alrededor. Todo te suena, te es conocido,pero forma parte de otra época,  de otro momento. Es un capitulo que debes cerrar, que has alargado mucho tiempo y ya no tienes ganas de seguir escribiendo.  Los finales no suelen ser bonitos, por mucho que los cuentos terminen con que comieron perdices.  Cuando acaba algo, normalmente deja alguna herida, algún rasguño y más de una lágrima derramada. El terminar, puede ser una liberación, el fin de un trabajo, que aunque el resultado sea bueno, te deja la sensación de vacío.  Y ahora que? Ahora toca empezar algo, algo que algún día terminará y será volver a empezar. 
Te paras un momento y miras tu alrededor. Piensas en tu vida y compruebas que todo final tiene algo de amargor.  Cuando dejas un trabajo, ese trabajo que te desanimada,  ese que no te dejaba tiwmpo para nada. En ese trabajo donde quedan  personas que te te ponían una sonrisa en los días malos. Todo final un que necesario te deja ese sabor agridulce. 
Desde que nacemos sabemos que nuestra vida algún día tocara su fin,es el primer punto de que acabará en alguna ocasión.  Cuando nos enamoramos,pasa lo mismo, sabemos de antemano que no será eterno, que siempre tendrá un punto final. Y en esa ocasión será tal vez el más amargo de todos. 
Te paras y recuerdas parte de tu vida, y en cada momento ha habido un momento de decir adiós , de decir hasta aquí.  Y siempre ha dejado heridas,cicatrices de las cuales algunas supuran a pesar de los años. Todo final aunque necesario es difícil de llegar a él.  
Un final es siempre el comienzo de algo incierto, no malo peros si desconocido, sin saber que sorpresas nos deparará. ... es momento de caminar de nuevo. 

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