miércoles, 16 de abril de 2014

Vende que ya no compro

Todos los indicios me llevaban a pensar que no merecías la pena, que eras una copia mala de todo aquello que aspirabas a ser. Y a pesar de todo preferí venderme los ojos y creerme las historias que contacto arte me contabas.
Preferí meterme en cada mentira, a pensar que mentiras más que hablabas. Eras la resonancia más integra que conocía, y resultante ser falsificador de sentimientos.
Te creía artista de momentos inolvidables y tan solo eres un ilusionista de ferias de pueblos perdidos de la mano de Dios.
Vendias lealtad, seguridad transparencia, y eras más falso que un billete de cuarenta euros, más miedoso que el un niño cuando le apagas la luz, y tu transparencia es la que encuentras en el cuarto oscuro de los trastos.
Y seguí confiando en ti, pues las personas merecen oportunidades, oportunidad de rectificar, empezar de nuevo. Cada vez que te tendía la mano y la agarradas era para llevarme a mi al barro y dejarme allí tirada mientras tu salías a tierra seca. Y a pesar de todo seguí ahí.
Cuando por fin, puse todos los indicios y pruebas encima de la mesa, una tristeza me invadió,  no por tus mentiras, engaños y demás,.... Sino porque tu no te respetadas ni así mismo, no sabias ni quien eras, te vendias y te vendes según quien te escucha. No me traicionaste a mi, te traicionaste a ti mismo cada día, cuando inventas algo nuevo, cuando necesitas sentirte el centro del universo y conquistar los oídos de alguna incauta que creerá las falacias que de tu boca salen.
Por momentos pensé no entenderte, no comprender tu proceder, pero hoy, caída la venda de los ojos, creo saber más de ti que tu mismo, conocerte más de lo que nunca pensaste que llegará a averiguar. Ahora pocos misterios tienes para mi, y lo mejor es que ya no puedes engañarme ni una sola vez más.
La amistad se cuida, se riega y se protege, no es algo que usas cuando te interesa y cuando no la dejas aparcada. Tú no eres amigo mio, nunca lo has sido y me temo que nunca lo seras, y aunque te parezca mentira, tampoco eres amigo tuyo. Para querer, respetar  a los demás hay que empezar por uno mismo.
Vende lo que quieres, vende humo que tengo un buen ventilador, vende fantasías que tengo realidad, vende mentiras que tengo verdad, vende personajes que tengo el guión, vende, vende que yo ya no te compro, y quien pague por ti que te lleve.
Todos los indicios me llevaban a desconfiar, y no quise ver. Y ahora ya no necesito indicios, pues la verdad no permanece oculta siempre ni la mentira triunfa de por vida.


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