lunes, 6 de febrero de 2017

Callarse...

Y no aprendo. Según pasan los años q creo que lo hago peor. 
Debiera  saber cerrar la boca. La boca la abro y la cierro sin problema.  Lo que ocurre es que me sale por ella toda la sinceridad.  
Decir lo que se piensa, está sobrevalorado.  En la sociedad en que vivimos, la gente pide rodearse de gente sincera, que vaya de frente, que tenga opinión propia. .... pero después la realidad es diferente. 
Las personas prefieren que les adulen, que digan a todo amen, que no les cuestiones. .. así la sinceridad queda guardada en el cajon. 
Y ahí estoy yo, que no sé  callarme los que pienso ni debajo del agua. Cuando digo en voz alta mi opinión,  parece que a la gente le gusta, aunque discrepe en más de algún punto. Además me gusta que me rebaten,  conocer otros puntos de opinión.  
No tengo problema en el diálogo,  en debatir sobre cualquier tema... pero no, en su mayoría se callan. 
Y en cuanto me doy la vuelta , lo que no me han dicho ante mi sinceridad,  lo comentan a mis espaldas. 
Tengo que aprender a callarme, a guardar mis opiniones, tengo que empezar a ser un poco falsa, sonreír y decir a todo amen. 
Tengo que.... pero no sé. La sinceridad no entiende de dobleces y de callarse la boca. 

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