viernes, 13 de enero de 2017

Desapareció

Desapareció una vez más.  Sin dejar rastro. Sin pistas que seguir. 
Así sucede, sucedió y sucederá. Siempre la misma forma y manera. Y ella esperando una señal, una nota. Migas de pan para alimentar su hambrienta alma con hambre difícil de saciar. 
La última huida, le fue difícil de entender. Tal vez no quiso ponerse sus zapatos, o tal vez, estaba cansada de que sus pies sufrieran yagas innecesarias. 
Cuando se percató de su ausencia, de que de nuevo se había marchado, tras un primer momento de desconcierto, se sentó  y miró por la ventana al horizonte. Se estaba poniendo el sol. Una línea de rojo mezclada con naranjas, anunciaba la noche. 
Se levantó, fue a la cocina, abrió una botella de vino tinto. Se sirvió una copa, y brindó. 
Esta vez era la última que lamentaba su marcha. 
Cada uno elige su camino y como caminar. Ella no necesitaba fantasmas que desaparecieran cuando hacía viento o llovía, y solo aparecían cuando lucía el sol. 
Un sorbo de vino recorriendo su garganta,  y una sonrisa en sus labios, era el punto final a una etapa del libro de su vida. 

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