lunes, 6 de marzo de 2017

Ana, presupone.

No te puedes pasar la vida presuponiendo. Ese es el mayor error de las mujeres y de algún hombre también.  
Suponemos hasta el día que va a hacer, y zas, el día que parecía lluvioso sale un sol que nos deslumbra. 
Lo mismo ocurre con las relaciones humanas, y matizo porque no en  sólo las sentimentales actuamos suponiendo. En la amistad nuestra mente juega alguna mala pasada. 
Después de esta breve introducción, voy a lo que voy. Mi amiga Ana anda en un mar de dudas con un chico. Esto no es nada anormal siendo mujer, el problema es que es el mismo tío desde hace tiempo. 
A mi se me ocurren vente mil consejos que darle, a sabiendas de que pocos va a aplicar, o ninguno. Pues yo tampoco lo haría.  
Ana es de esas mujeres que como el chico le entre en la mente, no se lo quitan ni con una buena sesión de piel. 
Así que así estamos, ella le lee por la única Red social que el tiene, y su mente se dispara, primero supone que dichos mensajes son indirectas para ella, y acto seguido presupone que dichas palabras tienen otra destinataria. Un día tras otra la misma murga a la hora del café.  
Yo, la escucho como escucharía a mi y yo interior, intento ser objetiva, pero me pongo en sus zapatos y estaría presuponiendo día si, día también.  Y es que las mujeres somos así.  
Ya, os leo el pensamiento, que lo encare directamente y salga de dudas, pues no es tan fácil tal tarea, ya lo ha hecho, según me ha contado, y sus palabras fueron una de cal y otra de arena.... entonces la muchacha que hace? Presuponer

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