sábado, 3 de septiembre de 2016

Llamadas.

Al final todo se reduce a lo mismo, la gente te busca cuando está  sola, cuando necesita algo de ti.
Ya se que es de mal gusto, eso de generalizar. Pero mucha de las personas que me rodean funcionan así.
No voy a negar que tengo buenos amigos y amigas, los cuales no necesitan una razón para llamame o para verme.
Lo que me ha llevado a la conclusión, anteriormente afirmada, es la sucesión de hechos y llamadas de personas requiriendo algo de mi. Ya sé, estamos en una sociedad en la que primero se piensa en uno,  después en uno y por último en otra persona. Eso choca con mi forma de ser, en la que suelo preocuparme por los demás y muchas veces olvidarme de mi.
He estado de vacaciones y he desconectado del mundo, del trabajo, de familia, del movil. .. y cuando me he conectado de nuevo, me encuentro con mensajes y llamadas.
Eso sería genial, saber que se preocupan por ti, pero no. Muchas de las llamadas eran para pedirme algo, otr@s saber porque no les conté  a donde me fui, y por último algunas para reclamarme que no estaba mi hombro para llorar.
Pues bien, caballeros y señoritas, esta sucursal de empatia, está de vacaciones y no sabe cuando volverá, ni se le espera. Pasen bien día.

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