lunes, 15 de agosto de 2016

Sensación extraña

Que sensación extraña me recorrió el cuerpo al encontrarme con ella. Habían pasado seis meses, desde la última vez que me tomara una caña en su compañía.  Habíamos compartido tanto antaño y ahora al miraba cómo si no supieron quien era. 
Un saludo cordial,ni dos besos nos dimos... pero por primera vez no me sentí mal por no seguir dando lo que había dejado de recibir.  
Ella había elegido seguir otro camino,  dejar de estar, y yo lo había respetado resignadamente. 
La miraba y no entendía que había pasado. Solamente vi a un ser extraño, desconocido y lleno de inseguridades. 
Ella ya no me imponía,  ya no me importaba. La volvía a mirar y la vi desnuda,frágil,  su ropa de prepotencia tirada por el suelo,  su arrogancia esparcida a su alrededor. Su mirada se cruzó con la mía, se sintió descubierta. Recogió sus miedos del suelo y se vistió de nuevo. 
No volvió a mirarme y sentí pena, pena de aquel ser, que después de tantos años ya no me conocía y que yo tanto sabíade ella y ya no quería saber más.  
Una extraña sensación  me recorrió,y aunque es duro admitirlo, cada uno elige el camino que quiere seguir y a quien deja en la cuneta. Y ella había elegido, solo que no me quedé esperándola,  yo seguí caminando solamente que en otra dirección, en la dirección de mi propia vida. 


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