Llevo varios días pensando a quien dedicarle esa primera carta por escribir, esa carta que nunca enviaré. Varios son los candidatos y no por ello menos difícil la elección, y eso conlleva que no me decida.
Cuando me cuestioné, eso de escribir esas cartas que me gustaría enviar y que nunca haré, o decir esas palabras que me callo, me he callado o no he dicho. Todo ello forma parte de pensamientos que silenciamos con la voz de la razón, y no dejamos que la intuición, o la improvisación mande. Pues, cuando pensé en escribir unas cuantas cartas de esas, tenia muy claro los destinatarios, ahora ya no tanto. Empiezo a pensar que mucha gente me ha marcado, o dejado su granito de arenae mi piel.
Estos días he hecho repaso de mi no larga vida, y aunque corta no por ello menos intensa. Es mi vida, ya he vivido como he querido, me han dejado o he podido. En ese repaso, un tanto caprichoso por los retazos con los que me guiaba mi mente, ha aparecido gente en mi memoria, que en cierto modo tenia olvidado. Algunas personas, las puedo decidir a la perfección, al igual que las sensaciones vividas en esa imagen guardada en mi retina, y no puedo acordarme de su nombre o de donde eran. Así son los recuerdos que guardamos, un tanto defectuosa en su forma de archivar.
Y sigo trayendo al presente, imágenes, situaciones, gentes que caminaron conmigo, o yo con ellos, y que de alguna forma han marcado mi esencia, para que sigan vivos ellos y su recuerdo en mi.
viernes, 28 de noviembre de 2014
jueves, 27 de noviembre de 2014
Todo llega
En ocasiones, desesperamos por alcanzar las metas que nos hemos puesto. Elegimos un camino seguros de nuestra decisión y lo llevamos hasta el fina. Otras veces ese camino, no es más que una elección obligada, y aun así Luchamos por continuar caminando y llegar a buen puerto.
Las piedras que nos vamos encontrando, hacen que tropecemos, que la caída nos deje un rasguño más o menos profundo. El camino puede estar lleno de barro, impidiendo que demos pasos con facilidad. También hay charcos, aparentemente poco profundos, pero en cuanto ponemos un pie, el agua nos cubre hasta la cintura. Y así se van debilitando las fuerzas, las ganas de seguir luchando. Empezamos a cuestionarnos las decisiones tomadas, si el camino es el correcto. Dudamos de nuestros pasos, de poner metas excesivamente altas, incluso inalcanzables, las vemos de repente.
Las metas se alcanzan, si uno persevera. Todo llega, a veces tarde, pero si no desesperamos y Luchamos, así será. Y el camino lo continuaremos hacia nuevas metas, nuevos retos. Y vuelta empezar,........... Y todo llega.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Todos los días son....
No está demás recordar a la gente que el maltrato, la violencia de género esta palpable en la sociedad que vivimos. El 25 de noviembre se celebra, por decirlo de alguna manera, porque ojalá no hubiese que celebrar el día internacional contra el maltrato.
Pensamos que está erradicado, que eso del machismo forma parte del pasado, y en realidad está presente y muy latente entre jóvenes y adolescentes. Ya no es sólo cosa de generaciones pasadas. Y cada vez, es más corriente, por triste que parezca, que nos topamos con una nueva víctima en el telediario, prensa o en la radio.
Lo que tenemos que hacer, es intentar educar a las nuevas generaciones, más cultura de igualdad, y enseñar a quererse, a que nadie es más que nadie, que para que nos quieran no tenemos que ser inferiores, a no permitir que nos degraden como personas. Es que el maltrato no entiende ni de raza, ni religión, ni de estatus social ni cultural, ni de sexo, aunque la mayoría de víctimas son mujeres.
No olvidéis que el maltrato no es una bofetada, ni dos, y menos aún unas palabras subidas de tono en una discusión acalorada. El maltrato empieza con palabras, palabras que van mellando la autoestima de la víctima, suele ser sutil, casi inapreciable, y poco a poco anula la capidad de reaccionar, de percibir que la realidad está distorsionada.
La primera bofetada es silenciosa, va después de miles de palabras hirientes, seguidas de un falso arrepentimiento, de un no lo quería hacer, ni lo repetiré, y por último muchos es por tu bien, me provocas, yo solo te quiero.
Todos los días son el día contra el maltrato, todos sin excepción.
Pensamos que está erradicado, que eso del machismo forma parte del pasado, y en realidad está presente y muy latente entre jóvenes y adolescentes. Ya no es sólo cosa de generaciones pasadas. Y cada vez, es más corriente, por triste que parezca, que nos topamos con una nueva víctima en el telediario, prensa o en la radio.
Lo que tenemos que hacer, es intentar educar a las nuevas generaciones, más cultura de igualdad, y enseñar a quererse, a que nadie es más que nadie, que para que nos quieran no tenemos que ser inferiores, a no permitir que nos degraden como personas. Es que el maltrato no entiende ni de raza, ni religión, ni de estatus social ni cultural, ni de sexo, aunque la mayoría de víctimas son mujeres.
No olvidéis que el maltrato no es una bofetada, ni dos, y menos aún unas palabras subidas de tono en una discusión acalorada. El maltrato empieza con palabras, palabras que van mellando la autoestima de la víctima, suele ser sutil, casi inapreciable, y poco a poco anula la capidad de reaccionar, de percibir que la realidad está distorsionada.
La primera bofetada es silenciosa, va después de miles de palabras hirientes, seguidas de un falso arrepentimiento, de un no lo quería hacer, ni lo repetiré, y por último muchos es por tu bien, me provocas, yo solo te quiero.
Todos los días son el día contra el maltrato, todos sin excepción.
martes, 25 de noviembre de 2014
Desencuentros
Hay momentos de desencuentro, de desencuentro con nosotros mismos, y desencuentro con los demás. Normalmente esos desencuentros los pagan los demás, y esos demás son las personas que nos rodean y más cerca de nosotros.
Esos desencuentros no son frustraciones, ni ganas de discutír gratuitamente, lo que pasa es que los problemas, nos absorben, o dejamos que lo hagan. Y con eso lo único que logramos, es perder el norte y desencontrarnos más aún.
Los mayores desencuentros a lo largo de nuestra vida, son con nosotros mismos. Y estos son los más difíciles de solventar. Es que aunque parezca mentira, son más difíciles de entender, y los que más conflictos nos crean. Y cuándo pasan, no sabemos explicarlos, y menos entenderlos.
Si nos paramos a pensar, justificamos y casi empalizadas, con los desencuentros producidos para con otros, y sin embargo, somos excesivamente críticos con los nuestros, y a veces debiéramos ser un poco más suaves y no tan estrictos.
Los desencuentros son parte de nuestra historia, y algunos podemos controlarlos, y evitarlos, aunque los producidos con nosotros y contra nosotros mismos, esos inevitables y necesarios para ser quienes somos y llegaremos a ser.
Esos desencuentros no son frustraciones, ni ganas de discutír gratuitamente, lo que pasa es que los problemas, nos absorben, o dejamos que lo hagan. Y con eso lo único que logramos, es perder el norte y desencontrarnos más aún.
Los mayores desencuentros a lo largo de nuestra vida, son con nosotros mismos. Y estos son los más difíciles de solventar. Es que aunque parezca mentira, son más difíciles de entender, y los que más conflictos nos crean. Y cuándo pasan, no sabemos explicarlos, y menos entenderlos.
Si nos paramos a pensar, justificamos y casi empalizadas, con los desencuentros producidos para con otros, y sin embargo, somos excesivamente críticos con los nuestros, y a veces debiéramos ser un poco más suaves y no tan estrictos.
Los desencuentros son parte de nuestra historia, y algunos podemos controlarlos, y evitarlos, aunque los producidos con nosotros y contra nosotros mismos, esos inevitables y necesarios para ser quienes somos y llegaremos a ser.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Meigas
Las brujas quien son las brujas? En la tierra de mis padres no son brujas son meigas. Y las meigas son seres respetables, llenos de intuición y de sabiduría. Hubo una época en que estas mujeres eran repudiadas, odiadas, intrigadas por las vecinas, que las enviaban y temían.
Las meigas,o brujas, o como quieras llamarles nunca fueron bien vistas ni entonces ni hoy. Antaño por miedo, desconocimiento, y por el libertinaje que creían tener ellas. Y hoy... Hoy porque se teme lo que es diferente, seguro, y con fuerza.
No tienen poderes, ni viajamos en escoba, me voy a incluir, porque quienes me conocen dicen que algo de ellas tengo. No volamos por encima de los tejados, ni asustamos a los niños. Y mucho menos somos feas con bermudas en la nariz. Y algunas tampoco sentimos predilección por los gatos, aunque seamos felinas.
Las meigas somos intuitivas, observadoras. Vamos a nuestro rollo, y sin meternos mucho en la vida de los demás, aunque si invaden la nuestra, sacamos nuestras armas y desatados la bruja que llevamos dentro. Luchamos por lo nuestro, por nuestro territorio, por nuestra familia, por nuestra tierra firme. Cuando sentimos que es atacadonuestro territorio, las pócimas se preparan, hierven hechizos y los libros son consultados. Intentamos no perder el norte, pero al ser desatado nuestro lado oscuro, pocasveces tiene vuelta atrás.
Apesar de lo fieras que podemos ser, somos muy afables, con un toque de divas por la seguridad que mostramos. Nuestra naturalidad confunden a simple vista, siendo ese encanto lo que más gusta a la gente que nos rodea.
Somos amadas u odiadas, jamás indiferentes. Si te cruzas con una no la dejes escapar, y si la miras a los ojos el que no escapara seras tú. La vida a su lado estará llena de emociones, emociones que no olvidarás.
Las meigas,o brujas, o como quieras llamarles nunca fueron bien vistas ni entonces ni hoy. Antaño por miedo, desconocimiento, y por el libertinaje que creían tener ellas. Y hoy... Hoy porque se teme lo que es diferente, seguro, y con fuerza.
No tienen poderes, ni viajamos en escoba, me voy a incluir, porque quienes me conocen dicen que algo de ellas tengo. No volamos por encima de los tejados, ni asustamos a los niños. Y mucho menos somos feas con bermudas en la nariz. Y algunas tampoco sentimos predilección por los gatos, aunque seamos felinas.
Las meigas somos intuitivas, observadoras. Vamos a nuestro rollo, y sin meternos mucho en la vida de los demás, aunque si invaden la nuestra, sacamos nuestras armas y desatados la bruja que llevamos dentro. Luchamos por lo nuestro, por nuestro territorio, por nuestra familia, por nuestra tierra firme. Cuando sentimos que es atacadonuestro territorio, las pócimas se preparan, hierven hechizos y los libros son consultados. Intentamos no perder el norte, pero al ser desatado nuestro lado oscuro, pocasveces tiene vuelta atrás.
Apesar de lo fieras que podemos ser, somos muy afables, con un toque de divas por la seguridad que mostramos. Nuestra naturalidad confunden a simple vista, siendo ese encanto lo que más gusta a la gente que nos rodea.
Somos amadas u odiadas, jamás indiferentes. Si te cruzas con una no la dejes escapar, y si la miras a los ojos el que no escapara seras tú. La vida a su lado estará llena de emociones, emociones que no olvidarás.
domingo, 23 de noviembre de 2014
El otoño
Merman los días, se escapa las horas y todo se torna gris. El cielo parece pasar el día enfurecido, o triste, dejando escapar lágrimas guardadas durante el verano. Lágrimas de dolor, de nostalgia, y alguna de alegría, que dejan a su paso vivos colores que solo un instante apreciamos, bello y fugaz arcoiris.
Desde que abrimos los ojos, todo tiene un manto gris. Primero la niebla, poco deja intuir el tímido sol que asoma entre las nubes oscuras. Después un rayo se escapa, y tan pronto como se escapa el cielo deja caer las primeras lluvias. Y esas lluvias humedecen la tierra, y las almas de las personas, que parecen tristes, añorando el verano como tiempo mejor. Esa lluvia que saber dulce, aunque amargue a los transeúntes. Dulce al paladar, dulce sobre la tierra, dulce con los rayos de sol cuando se cruzan con ella, dulce y amarga.
Los días se aprovechan poco, parecen días nostálgicos, días para encender la chimenea y recogerse. Días de chocolate caliente, sofá y manta. Y hasta eso tiene su encanto, reunirse con los amigos al pie de la lumbre, un buen vino y una larga y amena charla por delante.
Aunque lo que más me gusta del otoño, aparte de los alimentos de temporada, soy de buen diente y buena en la cocina, son los aromas y colores. Esos amarillos, esos rojos, algun verde que no perderá color. Esos matices en las sierras de nuestro país, en las laderas de los montes. Ese paleta de colores, sueño de todo pintor romántico y enamoradizo.
El otoño tiene sus cosasmalas, sus cosas regulares y sus cosas buenas, sus horas cortas, pero también su encanto, sus emociones, sus colores. El otoño, esa estación tan poco agraciado por seguir al verano, y aun así luce con ganas y con fuerza inunda todo con sus aromas.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Mirar....
Miro a ese niño sentado en el jardín, se maravilla con la hormiga que recorre su mano. Le brilla la mirada, sonríe, descubre un nuevo mundo a su alrededor. Me maravilla con la facilidad que se sorprende, con la naturalidad que mira lo que le rodea, y la falta de prejuicios.
Ese niño, me recuerda cuando yo misma era chiquilla, como aunque no tuve todo los caprichos del mundo, guardo con entrñable felicidad aquellos momentos. Y tal veces felicidad venía dada por el descubrimiento de mundo, ese mundo que poco a poco perdió la magia de sorprenderme.
A veces me pregunto cuando me despoje de aquella inocencia, cuando dejé de mirar las cosas con los ojos de niña curiosa, que siempre fui.
Mira a ese niño, me acerco a él, me siento a su lado, y dejo que el me guíe por el mundo que quiere conquistar. Y el me muestra entusiasmado sus pequeños descubrimientos, el trébol, la mariquita que alza el vuelo, la hormiga que sigue su camino con sus compañeras.
Ese niño, que tiene toda la vida por delante, solo ha empezado a caminar, y ya me ha dado una gran lección. La vida te sorprende si dejas que lo haga, no es la vida ni las cosas, somos nosotros los que perdemos la capacidad de sorprendernos.
A partir de ahora, cada día dedicaré cinco minutos a abrir los ojos de par en par, y mirar las cosas de mí entorno con la misma mirada de esa niña que fui, y que se sorprendía con cada descubrimiento por pequeño que fuera, y sonreía de forma sincera y sin doblez.
La vida tiene demasiadas sorpresas y buenas, como para no dejarse sorprender, abre los ojos y vuelve a mirar......
Ese niño, me recuerda cuando yo misma era chiquilla, como aunque no tuve todo los caprichos del mundo, guardo con entrñable felicidad aquellos momentos. Y tal veces felicidad venía dada por el descubrimiento de mundo, ese mundo que poco a poco perdió la magia de sorprenderme.
A veces me pregunto cuando me despoje de aquella inocencia, cuando dejé de mirar las cosas con los ojos de niña curiosa, que siempre fui.
Mira a ese niño, me acerco a él, me siento a su lado, y dejo que el me guíe por el mundo que quiere conquistar. Y el me muestra entusiasmado sus pequeños descubrimientos, el trébol, la mariquita que alza el vuelo, la hormiga que sigue su camino con sus compañeras.
Ese niño, que tiene toda la vida por delante, solo ha empezado a caminar, y ya me ha dado una gran lección. La vida te sorprende si dejas que lo haga, no es la vida ni las cosas, somos nosotros los que perdemos la capacidad de sorprendernos.
A partir de ahora, cada día dedicaré cinco minutos a abrir los ojos de par en par, y mirar las cosas de mí entorno con la misma mirada de esa niña que fui, y que se sorprendía con cada descubrimiento por pequeño que fuera, y sonreía de forma sincera y sin doblez.
La vida tiene demasiadas sorpresas y buenas, como para no dejarse sorprender, abre los ojos y vuelve a mirar......
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






