viernes, 24 de julio de 2026

Cada uno a lo suyo

 Cuando llegas al trabajo y te encuentras las cosas revueltas que haces?. Lo primero ponerlo en orden, mientras respiras hondo, luego empiezas a recapacitar y a darle vueltas a la cabeza. ¿Como no se fijan? ¿Como no preguntan antes de meter la pata?... habría mas preguntas, seguramente, pero la respuesta es simple; cada uno va a lo suyo. Ante esta afirmación no hay mas que decir. Pues si eso es lo que paso en el curro hoy. Yo agradezco la buena intención de las personas, partamos de la base que es asi, pero esto no quita que hagan todo al reves. A lo que iba, que encima de hacer lo que le pareció, aun tuve que arregalr el problema... lo de siempre. Lo de hoy me hizo pensar en que intento justificar a la gente y verle el lado bueno. Por otro lado me doy cuenta que la gente mira lo suyo y no se molestan en lo de los demas aunque trabajes en equipo. Mientras escribo esto recuerdo que el otro día se le cayeron unos papeles a una chica y la gente pasaba a su lado y nadie se molestaba en ayudarla. Miraba curioso desde el coche tal situación, y en cierto modo era comico... pues en el fondo nos quejamos de los demas lo que nosotros mismos hacemos. Al final la chica junto los papeles, los que pudo y no volaron, y siguió su camino. Me gustaría saber que iba pensando. A lo mejor nada, o tal vez su mala suerte, o la falta de colaboracion de los transeuntes, o... que mas da, esta imagen se repite y repetira en muchos sitios de nuestra geografía porque cada vez más cada uno va a lo suyo.




martes, 14 de julio de 2026

Espejismo

 Un viejo fantasma ha llamado a mi puerta.

Vestido de turquesa, sin zapatos ni sandalias,
descalzos sus pies, desclaza su alma,
mostraba en sus manos mi pequeño pasado.
Su mirada fija en mis ojos negros,
transmitía química magistralmente disfrada.
Deprecio, amargura y fantasmal aparición,
eran su letanía en la puerta entreabierta.
Difuminado rostro, cara angelical.
Semblante tranquilo, cara impasible.
Mostraban nerviosismo sus manos sudorosas.
Temor, de tocar mi delicado cuerpo.
Mantuvo el espejismo largo tiempo.
Articular palabra, era su miedo,
algo que yo tristemente anhelaba.
Tocar, tocó mi cuerpo, mi ser.
Desaparecer, desapareció mi realidad.
Palabra no pronunció para recordar.
Solo el espejismo ha podido quedar.